ME SUMO AL 15-M.
 
 

            Porque ya era hora de alzar el tan pacífico, civilizado, democrático como firme grito contra la mandanga, porque ya es hora de pedir una democracia real, porque ya lo es de luchar por la regeneración.
Aunque, por este arranque inicial, alguien pueda pensar que soy joven, digo que no lo soy, cronológicamente, pero si ser joven es no resignarse ante lo injusto, tener  bríos para seguir en la lucha, “hambre y sed de justicia”, amor al trabajo, puedo asegurar sigo en plena juventud.
Amigos de DRY, llamo a vuestra puerta de esperanza, y os ofrezco experiencia, honradez, un viejo palmarés de lucha, un estar dispuesto, como siempre, a dar la cara, aunque con abuso de poder, con atropellos, me la hayan roto mil veces, malvados gigantes, que no molinos, contra los que osaba pelear sin más yelmo, coraza y ni flaco caballo que la razón y la palabra. Pero no, no, pasados años, al final no fui derrotado David venció a Goliat. El pueblo, mi pueblo,  hizo la justicia que los jueces no quisieron.
Esa experiencia me anima. Es la hora del pueblo. ¡Cómo en mi soledad, cual el Gary Cooper, de “Solo ante el peligro” ansiaba este clamor popular!. Varias veces lo he pedido en mis columnas; varías veces he reivindicado lo que ahora vosotros vindicáis.
Vivo en Villalpando, pero cuando sea necesario, no me importa desplazarme a Zamora, participar en esa ágora. Tengo, con permiso del Director, esta ventana de la  columna semanal, y un visitado blog.
La falta de trabajo, la crisis económica, es el motivo que os ha sacado a la calle. Hace años que lo veía venir, por ahí anda escrito: la corrupción política, financiera, judicial acaba degenerando en un detrimento de la economía, en perjuicio de casi todos. Siempre ponía el ejemplo de Argentina, país de enormes recursos. ¿Cuál fue la causa del corralito si no la corrupción incubada desde el “peronismo” de los años 50?.
Lo mismo que Ganivet, que Joaquín Costa, que Macías Picavea,… hay que volver a clamar: ¡regeneración, regeneración!.
Regenerar la vida política, aplicando las medidas que proponéis que, por conocidas no repito. La fiscalidad descubriendo los fraudes. La economía, evitando la sumergida y pensando en muchas otras nuevas actividades. También jóvenes os aconsejo que luchéis por un puesto de trabajo, que aceptéis el que se os ofrezca.
Y regenerar la, con razón, desprestigiada justicia., para no padecer el bochorno de la sentencia de Bildu, la impunidad a tanto delincuente, sobre todo si tiene pasta (Giles, Correas, Julianes y demás ralea), el corporativismo del estamento judicial con el que se tapan unos a otros, para que pierda actualidad el aserto de: ‘con la justicia y la Inquisición, chitón’, y la sentencia de Quevedo: ‘cuando no hay justicia, tener razón es peligroso’. Permitidme de mi experiencia personal, algunos botones de muestra.
En mi lucha contra el caciquismo y la corrupción locales y comarcales (los había azules y rojos) fui víctima de anónimos difamatorios y calumniosos, postales a todas las casas del pueblo, en el foro; denuncias judiciales con testigos falsos, insultos, cuatro episodios de agresiones físicas que, aunque no quisiera terminaban en los Juzgados, donde el poder político local tenía influencia. En uno de aquellos juicios, porque un alcalde (socialista se dice), sin mediar palabra se lio a darme puñetazos y patadas, el Alguacil Judicial ordenó sentarse en el mismo banquillo, el de los acusados, al reo agresor y a la víctima agredida. –‘Señoría’, indiqué ¿por qué he de sentarme al lado del acusado?. –‘Porque  aquí quien manda soy yo’. Y así, la tira.
El gran consuelo, lo ya dicho: ¡el pueblo, mi pueblo hizo justicia, con políticos y alguaciles!. Por eso, porque sois pueblo, quiero estar con vosotros.

Agapito Madroño
Zamora, 5 de junio de 2011


 
 
 
 
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