Buenos días y buena suerte (8.06.11) - PERÚ
 

            A veces ya resulta harto difícil entender la realidad política más cercana así que ya se pueden imaginar lo que será comentar la de otro país diferente. En general, el materialismo de la pela nos está haciendo perder la cabeza y está barriendo los ideales sociales por todo el mundo además de nublar la mente de los ciudadanos a la hora de elegir a sus líderes políticos. El pasado político de ciertas personas se borra en un instante y la nueva imagen de ciertos canallas parece reverdecer con el apoyo del dinero y de algunos medios de comunicación.
            Con esta introducción, no estoy pensando ahora en España aunque bien podría  aplicarse en parte a nuestro país. Aquí tenemos presuntos corruptos que se han presentado a candidatos a la cosa pública y han salido elegidos como si nada. La mentira en el discurso político está a la orden del día y parece que lo importante es repetirla muchas veces y con voz alta y firme para convertirla en verdad.
.           En realidad estaba pensado en el proceso que está viviendo Perú, que celebró elecciones para elegir presidente este pasado domingo. Los dos candidatos son malos: Ollanta Humala, antiguo militar y de ascendencia mestiza, y Keiko Fujimori, de 36 años, hija de ese gran sinvergüenza que se llama Alberto Fujimori, que está actualmente cumpliendo condena en Perú por crímenes de lesa humanidad y delitos de corrupción, ya que se estima que robó al Estado peruano unos 600 millones de dólares durante los diez años que estuvo en el poder.
            Parece que el mundo del dinero prefiere, a toda costa, que salga elegida Keiko Fujimori y de nuevo, esa hidra de siete cabezas llamada mercado se siente más segura con la citada señora. Naturalmente no faltó la clásica escenificación con la brusca bajada de la Bolsa de Lima, el retroceso del su moneda, el sol, con respecto al dólar y las múltiples declaraciones del mundo empresarial diciendo que han congelado inversiones hasta que se sepa el resultado. Por aquí hemos visto muchas veces estas mismas representaciones. Curiosamente se resalta la bonanza económica que lleva experimentado Perú desde hace algunos años y se ignora la gran desigualdad social y el abandono de importantes capas de la población, especialmente indígenas.
            Evidentemente no voy a ponerme a defender a Humala ya que apenas lo conozco y al que se le acusa de ser un posible títere en manos de Hugo Chávez, el actual presidente de Venezuela, que se ha convertido en la bestia negra del gobierno americano. Pero no podemos olvidar que en Perú, al igual que en Bolivia, la población mestiza y quechua representa más del 70 %, y ha estado mucho tiempo marginada y que la injusticia social, a pesar del reciente crecimiento económico, es abismal. Sólo hay que visitar estos países para comprender esta realidad. Pero de lo que si estoy seguro es que la opción opositora representada por la hija de Fujimori, es una verdadera tapadera al capitalismo salvaje y a abrir la senda política futura a su padre, un verdadero canalla de primer orden. Por suerte, parece que los peruanos han elegido al Sr. Humala, que en mi opinión es la opción menos mala. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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