Buenos días y buena suerte (18.01.12) - Sobre religiones
 

            Últimamente están apareciendo  en algunos medios de comunicación análisis sobre la influencia que puede tener la religión de un país sobre la situación de crisis económica en que se encuentra actualmente. Si nos ceñimos a Europa y Estados Unidos, ya que el resto de países está en otra posición diferente, resulta que los países que están en peor posición son de cultura mayoritaria católica u ortodoxa, que es prima hermana del catolicismo. Nos referimos a España, Grecia, Irlanda, Italia, y Portugal. La contrapartida está en que los países protestantes del norte de Europa  están capeando mucho mejor la crisis económica.  Esta situación no es nueva ya que la planteó el sociólogo alemán Max Weber en su famoso libro titulado La ética protestante del capitalismo publicado en 1905. Argumentaba que el protestantismo inculca a los individuos el amor al trabajo, la honradez personal y social, el ahorro y la valoración positiva de lo material como fruto de su trabajo así como la importancia del riesgo. Según Weber los católicos son conformistas y prefieren la seguridad a asumir riesgos.
            Mucho más moderno es el libro del ensayista norteamericano Michael Novak titulado El espíritu del capitalismo democrático, publicado en 1981,  Concebido como una refutación de la obra clásica de Max Weber, la tesis central de Novak es que la organización económica capitalista es consistente con los principios morales católicos, reconociendo que catolicismo y capitalismo no han sido términos siempre vistos como  compatibles. Sin embargo, sostiene que la única manera de salvar al capitalismo de sus excesos autodestructivos es basándolo en las bases morales de la religión central de Occidente. Para ello cita varias encíclicas como la  Rerum Novarum, de León XIII, de 1891 y la Quadragesimo Anno, de Pío XI, de 1931 que  introdujo el concepto de justicia social.
            Con esta situación de base, a nadie extraña que los tópicos estén a la orden del día y se nos empiece a acusar a la gente del sur de menos trabajadores y productivos y de que tenemos un alto absentismo laboral. En contrapartida, definimos a los del norte como cabezas cuadradas, tristes y que no saben disfrutar de la vida. Y eso que estamos en la misma comunidad europea. Hay algunos que afinan mucho más y se atreven a decir que estas diferencias se ven incluso en el propio país. Así, en Alemania, las regiones protestantes son más ricas y desarrolladas que las católicas. Y en España, el paro es mayor en las regiones más católicas, usando como elemento de medida los contribuyentes que marcan en la declaración de la renta la casilla del 0,7 % para la Iglesia Católica.
            Personalmente creo que las personas del norte y sur sí somos diferentes pero no sólo por la cultura religiosa sino también por el clima que nos cobija y por la fuerza de la luz que nos calienta. También creo que la diferencia debe servir para enriquecernos a todos  y tratar de equilibrar ese dilema de cómo enfrentarse a la vida. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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