Buenos días y buena suerte (22.02.12) - Tres balas de plata
 

            De pequeño, cuando iba a ver las películas del hombre lobo al Teatro Principal, amenazado entonces por el derrumbe inminente  de la torre de la iglesia de San Vicente, se decía que sólo era posible matarlo con una bala de plata. Pues bien, para matar a  nuestro hombre lobo de la Justicia, Baltasar Garzón, se han necesitado tres balas de plata. Una de ellas ha sido de fogueo ya que el arma estaba sin munición pero su objetivo también era matar de otra manera, con la descalificación. Me refiero a la decisión de archivar la causa por los cursos de Nueva York adoptada por su instructor, el juez del Supremo Manuel Marchen, miembro también del tribunal que condenó a Garzón por las escuchas en el caso Gürtel. Marchena considera prescrito el delito de cohecho pasivo impropio a que quedó reducida su investigación tras dos años de intensas pesquisas. El instructor aduce ahora que es imposible seguir con el caso porque la Sala Penal de la Audiencia Nacional confirmó como ajustado a derecho ese archivo. Eso ya lo sabía cuando se interpuso la querella contra Garzón, lo que cuestiona todavía más el acierto del Supremo en admitirla a trámite. También aprovecha el instructor, en su auto de archivo, para echar algo más de mierda sobre el juez. Los propios letrados dicen que Marchena da la impresión de que "buscaba la cabeza de Garzón" y de que "cuando la ha tenido" por la condena por las escuchas del caso Gürtel, ha archivado la causa que investigaba.
            La segunda bala de plata contra Garzón ha sido por investigar los crímenes del franquismo. Aún no sabemos si dará en el blanco porque no hay sentencia; no me extrañaría que fuese absolutoria para no  dejar a la Justicia española en mal lugar en el terreno internacional. Ha habido un clamor  en todo el mundo contra este juicio. Basta con leer el New York Times cuando escribe que “encausarle por investigar los crímenes de la era de Franco es una ofensa contra la justicia y la historia. El Tribunal Supremo español nunca debería haber admitido a trámite este caso y ahora debe absolverle".
            La tercera bala de plata ya ha matado a nuestro hombre lobo. Le ha dado justo en el corazón con la sentencia de condena y expulsión de la judicatura por las escuchas  en el caso Gürtel. Curiosamente este caso, que salpica por todas partes al PP, sigue abierto en lento proceso que nadie sabe cuando acabará. Y ahora que el citado partido controla todo el poder de la nación, siembra dudas razonables de sí no quedará archivado en algún rincón.
            Parece que a los jueces de Tribunal Supremo así como a la portavoz del CGPJ les han escocido las múltiples críticas que han recibido, y con caras muy serias, envueltos en togas negras y puñetas blancas dicen que es intolerable. Posiblemente lo que les resulta intolerable es la continua pérdida de legitimidad  que están sufriendo frente a la sociedad española. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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