Buenos días y buena suerte (21.03.12) - Más sobre la Ciencia
 

        En mi último comentario semanal hablaba de la situación que atraviesa la ciencia en España debido a los recortes presentes y futuros que puede sufrir por la crisis que estamos padeciendo. Y relacionaba la ciencia con el  progreso futuro de un país sin apenas recursos naturales como es el nuestro. La idea de progreso, tal y como hoy se entiende, nace con la Ilustración en el siglo XVIII y se caracteriza por una combinación  de saberes tales como el científico, tecnológico, social y moral. Para que se pueda desarrollar necesita una sociedad abierta y optimista, ya que de lo contrario, en sociedades cerradas, las innovaciones no se perciben como oportunidades sino como amenazas. La historia de nuestro país, durante siglos, ha sido más bien cerrada y pesimista por ello nuestra relación con el progreso nunca ha sido fácil. Nos cerrábamos a todo lo que venía de Europa. Nuestra primera contribución importante a la ciencia aparece en el siglo XIX con la figura imponente de Ramón y Cajal. Europa nos llevaba siglos de adelanto.

        Recientemente, Cesar Molinas, matemático y economista, nos recordaba que en un reciente estudio de la Comisión Europeo sobre el rendimiento en I+D, España ocupaba el lugar 21 entre 32 países europeos. La nota media española de los 24 factores  analizados en el estudio no alcanza el 5 sobre 10 y la puntuación del factor que mide la capacidad de emprendimiento de la sociedad no llega al 2,5 sobre 10. Esto no hace más que confirmar lo que ya se sabía por otros estudios como el Pisa para la Educación o el del Foro Económico Mundial para la competitividad: España está atrasada. Añade el Sr. Molinas que da vértigo pensar que este diagnóstico coincide con el que hizo Jovellanos en el siglo XVIII y que en una economía globalizada como la actual, España no tiene más remedio que apostar por la Ciencia si quiere ocupar un lugar significativo en el mundo pero ello requiere que se produzcan cambios culturales tanto en el sector público como el privado. En otro estudio reciente, los españoles han vuelto a manifestar que prefieren ser funcionarios a emprendedores lo que equivale a decir que eligen la comodidad frente al riesgo. Donde esté un puesto seguro y si es posible para toda la vida, que se quiten otras opciones.

        Con esta situación de partida poco se puede hacer. Si los jóvenes prefieren lo fácil, no alejarse demasiado de la familia y si es posible vivir en la ciudad de siempre, estamos apañados. Aún nos queda mucho camino por recorrer para crear una nación y construir una sociedad moderna. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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