Buenos días y buena suerte (2.05.12) - Por qué nos ocurren estas cosas
 

Ahora que ya casi todo el mundo daba por seguro que el sistema capitalista había sido el triunfador cara al futuro después de la estrepitosa caída que sufrió el sistema comunista en los años 90 del siglo pasado, abandonado no solo por Rusia sino por la propia China, surgen de nuevo las dudas de si no nos habremos equivocado. La reciente crisis puede hacer vacilar a mucha gente de si este modelo que se apoya en la economía de mercado, libre y competitiva, que sacraliza el consumo y que tiene por suma doctrina el beneficio y el máximo valor de la empresa no estará haciendo aguas. Por otro lado, nadie se atreve a plantear otro modelo alternativo. Posiblemente la solución sería volver a las bases fundacionales del capitalismo y cortar de tajo los males que lo han llevado a donde ahora se encuentra. Pero hemos creado una hidra de siete cabezas difícil de detener.

        Conviene no olvidar que los grandes economistas y pensadores de los siglos pasados que propiciaron el modelo capitalista siempre defendieron la necesidad de contar, como contrapunto, con una sociedad dotada de una jerarquía de valores respetada y acatada por el cuerpo social. Esta premisa, por desgracia, ya no se cumple desde hace tiempo en nuestra sociedad. Ahora el sistema capitalista está lleno de corrupción, abunda el tráfico de influencias soterradas, las sociedades de capital y riesgo operan en muchos casos al borde de la ley, el consumismo exacerbado y vacío ha arraigado en la sociedad y en los ciudadanos, la codicia reina en muchas entidades hasta ahora más o menos respetadas como eran los bancos y, aseguradoras. Gran parte de los políticos se han ido plegando a esta marea creciente del dinero y del mercado y han perdido su discurso social. Es decir, que se ha producido un desplome del soporte moral y espiritual de nuestra sociedad. Se han roto los muros de contención y las aguas han inundado nuestra sociedad arruinando a millones de gentes en el mundo. Hemos perdido el norte moral y social.

        Todo esto lo resumen perfectamente Mario Vargas Llosa en su libro La civilización del espectáculo cuando dice:” si esta estructura, invisible pero influyente, de carácter ético, se desploma y desvanece para grandes sectores sociales, sobre todo aquellos que tienen mayor injerencia y responsabilidad en la vida económica, cunde la anarquía y comienzan a infectar la economía de las sociedades libres aquellos elementos perturbadores que provocan una creciente desconfianza en un sistema que parece funcionar sólo en beneficio de los más poderosos (o más bribones) y en perjuicio de los ciudadanos comunes y corrientes carentes de fortuna y privilegios”. Como consecuencia a todo esto, el ídolo en nuestras sociedades consumistas no es el intelectual, ni el científico, ni el filósofo, ni el emprendedor responsable, ni el artista concienzudo en busca de un estilo. No, ahora todo ha sido suplantado por el jupie financiero, el intermediario de todo tipo que consigue rápidamente fortuna para envidia de los demás, las estrellas del espectáculo, el deportista de elite, el artista estridente y provocador y todos los horteras que salen en los programas basura de la televisión. Hemos perdido muchas referencias básicas que ahora nos costará bastante recuperar. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
Volver
Subir