Buenos días y buena suerte (9.05.12) - Francia y Grecia
 

        Acabamos de pasar un fin de semana plagado de cambios importantes en el panorama europeo. Aquellos que pensaban que ya estaba todo definido, que la única salida que tenía Europa para salir de esta profunda crisis sólo pasaba por la derecha y sus recortes al Estado de Bienestar  han descubierto que los franceses han elegido un presidente socialista, arrojando por la borda al cada vez más derechista, histriónico y xenófobo Nicolás Sarkozy. La elección de François Hollande  potenciará la búsqueda, cada vez más demandada por los ciudadanos, de una política económica que equilibre las medidas de austeridad con las que estimulen el crecimiento en la zona euro y también  llena de esperanza a  muchos ciudadanos que veían en el bloque germano francés un peligro para su futuro y un retroceso histórico en los logros conseguidos durante muchos años.
Lo que ha pasado en Grecia hay que interpretarlo como un grito de indignación del pueblo contra  las medidas de asfixia a la que estaba sometido por la troika internacional. Las medidas de ajuste son tan duras que están haciendo desaparecer la clase media en ese país, lo cual es un caldo de cultivo para que aparezcan los extremismos de todo tipo como al parecer así  ha sucedido. El  panorama futuro de Grecia es  preocupante e imprevisible por lo difícil que puede resultar crear un gobierno nacional sólido.

        Algunos verán los resultados de estas elecciones en Francia y Grecia como un peligro de inestabilidad futura para Europa, donde ya estaba calando el mensaje alemán de que la única prioridad era corregir el déficit y evitarlo en el futuro; muchos ciudadanos se habían creído que este era el único camino posible. Para otros, entre los que me encuentro, se abre  una senda más justa y equilibrada donde se coloca a los ciudadanos por delante de los mercados que seguro nos van a zarandear de nuevo, buscando crear miedo en la sociedad. Personalmente creo que los resultados de Francia son como una entrada de aire fresco que puede beneficiar a Europa y a nuestro país especialmente, que está siguiendo una política puramente alemana, sin plantearse otra opción más equilibrada. El gobierno del Sr. Rajoy mimetiza lo que viene de la Sra. Merkel sin reflexionar en otras soluciones más asumibles y justas. Su único credo es conseguir cumplir con la austeridad como sea para para luego empezar a crecer. No está valorando que posiblemente cuando lleguemos a ese déficit cero idealizado, la sociedad ya esté tan enferma y debilitada que no pueda levantarse. También es posible que, aunque no lo diga, el Sr. Rajoy esté contento por dentro ya que le puede dar un mayor margen de maniobra si por fin en Europa se empieza a cambiar de política; ya se habla de un posible atraso del cumplimiento del déficit hasta el 2014.  Habrá que esperar a que se produzcan los diversos encuentros internacionales ya previstos en la agenda para conocer si una calvinista convencida y practicante como es la canciller alemana es capaz de cambiar el paso. Les aseguro que no será fácil. Buenos día y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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