Buenos días y buena suerte (30.05.12) - Sus señorías
 

            Qué espectáculo tan cutre están dando sus señorías respecto al llamado caso Carlos Dívar, presidente del Supremo, a consecuencia de los gastos secretos de sus múltiples viajes a Puerto Banús en Marbella, que se ha revelado como un lugar estratégico para la Justicia, al menos para el presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo. Cualquiera que haya estado por esas tierras  de veraneo, glamur y gente muy jet habrá enseguida comprendido la necesidad de tanto viaje en hoteles de cinco estrellas, coche oficial y escolta. En todo este triste espectáculo han intervenido un montón de señorías además del el propio interesado como han sido el vocal del Consejo y denunciante Sr. Gómez Benítez, un teniente fiscal del Tribunal Supremo, el ministro de Justicia Sr. Gallardón y  varios vocales del Consejo.  Tanta puñeta y toga no sirve para ocultar lo que está a la vista de todos los españoles que es simplemente un uso abusivo del poder, por mucho que se quiera envolver en cuestiones administrativas o normativa del propio Consejo. Como en tantas veces, no estamos hablando del huevo sino del fuero. Estamos poniendo sobre la mesa criterios éticos y morales que no procedimentales. Y que esto no lo vean sus señorías es lamentable y preocupante, ya que están implicadas  gentes relacionadas con la Justicia en mayúscula. Analicemos el papel de cada uno en esta comparsa jurídica. El primer actor es el acusado que se agarra a la normativa del propio Consejo para no revelar los objetivos de tanto viaje ni el nombre de los contactos  llevados a cabo. También en algún momento se le escapó que no entendía a qué tanto revuelo por tan poco dinero y reprochó al acusador de no haber hablado previamente con él sobre el asunto  quizás así, y esto es mi opinión,  se podría haber solucionado antes sin enterarse nadie. El papel del fiscal ha sido de libro, es decir, agarrarse a normativa interna para cerrar rápidamente el caso y evitarse problemas. Después le sigue la clarividencia política del ministro Gallardón, satisfecho porque el caso se ha cerrado tan rápidamente y, por ello, según sus palabras ha salido fortalecido el presidente del Supremo así como las instituciones implicadas. Todo el mundo ve claramente que la figura del Sr. Divar ha quedado seriamente tocada y que el Consejo está a punto de estallar pero el ministro es más listo que la mayoría, que por ello lo han  nombrado.  Se repite de nuevo ese intento tan español de mentir para dar la impresión de que no pasa nada. Pero ya verán Vds. como este ministro también se equivoca.
           Por su parte el vocal denunciante, Sr. Gómez Benítez, ha quedado en tierra incómoda e insegura ya que si está tan seguro de la denuncia, y no es precisamente un cualquiera en estos temas legales, debería abrir la vía jurisdiccional donde siempre se tendría que investigar los gastos y las personas involucradas. No sé por qué me da que ha querido hacer un amago sin querer llegar al fondo de la realidad. En cuanto al resto de los vocales del Consejo, con su portavoz a la cabeza, Gabriela Bravo, ha puesto en evidencia que el Consejo es una jaula de grillos, por mucho que lo quieran disimular con tanta ceremonia y boato. Las familias políticas y corporativas se han aliado para ver que cuota de poder pueden ganar en esta nueva escaramuza. Como verán Vds., todo un ejemplo gratificante para  la sociedad españolas la que nos están ofreciendo sus señorías. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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