Buenos días y buena suerte (20.06.12) - La prima de riesgo de nuestros políticos está en el bono basura
 

                Mi comentario de esta semana está formado por tres pinceladas sobre lo que nos sucede: la primera es constatar el papel tan ridículo que ha tenido el ministro de Justicia, Sr. Gallardón, en el asunto del presidente del Supremo y del CGPJ Sr. Divar. Recuerden que, como consecuencia del primer sobreseimiento de la Fiscalía, declaró que salía fortalecido tanto su presidente como la institución que representa. Ya ven como están las cosas. Al parecer al Sr. Divar le quedan horas en su cargo ya que le han dado una prórroga de gracia para presidir los actos del bicentenario del Supremo, como gustillo personal. Será su última traca antes de empezar a rezar por nuestra salvación. Y es que en España, cada vez más, todo lo que viene de la oficialidad, sea estatal, comunitaria o municipal suena a falso. Pero no aprenden. Basta que digan una cosa para que suceda la contraria. Ahora dice el Sr. Rajoy que estamos muy lejos del recate al país, pues ya saben, no tardará en llegar.
                Mi segunda pincelada es que el gobierno del PP está recurriendo en demasía a echar las culpas de que todo lo que nos está pasado en esta dura crisis se debe a los errores del gobierno anterior del PSOE. Está usando una táctica electoralista que el tiempo irá poniendo en su lugar. Esto no supone que no se hayan cometido errores en el pasado y posiblemente se siguen cometiendo ahora pero la envergadura del problema que se nos ha venido encima ha provocado que nadie se haya salvado de cometerlos. Si se analizan las decisiones tomadas desde el inicio de la crisis en 2007 tanto en EEUU como en Europa, pocos se libran de no haber pecado. En este grupo incluyo a organismos internacionales, opiniones variadas de economistas prestigiosos, decisiones de bancos centrales y las propias de cada gobierno. Sólo el simplismo político al que estamos acostumbrados puede ignorar esta cruda realidad. El gran problema que ha tenido España se remonta como mínimo a una década y en ella han estado gobernado tanto el PP como el PSOE. Recientemente la canciller alemana así lo ha señalado y con ello ha recalcado una verdad ya conocida. También la conocemos todos los españoles aunque algunos políticos jueguen al partidismo político echando mierda sobre el contrario. La base de nuestro gran error ha sido el peso tan descomunal que ha tenido el sector inmobiliario sobre nuestra economía, favorecido por leyes del suelo estatales - no hay que olvidar la del Sr. Aznar que  convirtió  todo el suelo rústico en urbanizable -, así como responsabilidades urbanísticas de Comunidades Autonómicas y Ayuntamientos. A esta ola de prosperidad falsa de sumaron muchas entidades financieras irresponsables y también han contaminado al ciudadano de a pie.  Nadie quiso ver el problema y ahora lo estamos pagando. Por eso amigo oyente te pido que no sucumbas a las mentiras y dejes a un lado simpatías políticas facilonas para que construyas tu propio criterio. Lo que sí tenemos que exigir entre todos es que los partidos se unan y que creen un Pacto de Estado para remar todos en la misma dirección. Hasta ahora el PP se opone pero puede que llegue un momento que lo pida con urgencia.
                Por último, el miedo ha sido el triunfador de las elecciones en Grecia ya que ha ganado el mismo partido de derechas que falseó los datos de ese país cuando entró en el euro y posteriormente se opuso a todo lo que venía del partido socialista y que ahora, sin ningún rubor, ellos defienden. Hay que entender el miedo de la gente ante tanta mentira, camuflaje institucional y político basura. Existe un pánico generalizado, y no sólo en Grecia, a salirse del euro porque nadie sabe qué consecuencias tendría para Europa y cómo se resolvería la situación. Y es que salirse de la arquitectura creada con el euro da pavor ya que se puede producir una estampida bancaria por parte de los depositantes que desplazarían sus fondos a otras zonas del euro más seguras. La vuelta a una moneda local, que sufriría una brusca devaluación,  también provocaría problemas  legales en todo lo referente a deuda y contratos expresados en euro, sin olvidar el fracaso político que sufriría el proyecto de integración europea. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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