Buenos días y buena suerte (22.08.12) - Los Robín Hood de nuestros días
 

        El personaje de Robín Hood siempre se ha considerado un arquetipo mezcla de héroe y forajido. Corresponde a un barón ingles que, escondido en el bosque de Sherwoodd, defendía a los pobres y oprimidos que eran perseguidos por la Justicia frente a una nobleza tiránica y egoísta. En todas las épocas existen personajes que tienen esas características y en la actualidad tenemos tres ejemplos, con sus diferencias y matices, que tienen algo del Robín de los Bosques, como se conoce en España. Me refiero a tres casos concretos y actuales como son el asalto a supermercados llevados a cabo por jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores, apoyados por el diputado de IU y alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo para llevarse alimentos básicos necesarios para alimentar al pueblo. El segundo caso es el de Julián Assange, exiliado en la embajada de Ecuador para protegerse de una posible extradición a EEUU por haber destapado cables diplomáticos y militares comprometedores y esclarecedores de los chanchullos llevados a cabo por funcionarios americanos en todo el mundo, todo ello en bien de la libertad de información frente a los poderosos. Por ultimo incluimos el caso del llamado cazador de millonarios, Hervé Falciani, empleado de poderoso banco HSBC en Ginebra, que copió datos de 130.000 presuntos evasores fiscales y cuya información permitió recuperar cientos de millones de impuestos impagados, parte de ellos en España.

        En todos estos casos se enfrentan principios justos y legales entre sí, nos siendo fácil distinguir cual tiene preferencia. Queda a la libertad de cada ciudadano tomar esa elección que puede estar también muy condicionada por el momento social en que ocurren. No es de extrañar que muchas personas elijan en cada caso opciones contrarias. En los casos citados se enfrentan principios muy diferentes como son la defensa de la propiedad privada frente al derecho de alimentar dignamente a la población más desfavorecida o la protección del derecho al secreto dentro de una organización contra la libertad de información de los ciudadanos, sobre todo cuando el primero puede dañar personas y Estados. En unos casos, según lo que prime, el autor será un forajido que debe ser perseguido por la Ley por haber cometido un hurto, ya sea de alimentos o de información, o será un héroe por defender a los más necesitados o al ciudadano en general para que no sea pisoteado por las grandes organizaciones o los Estados soberanos.

        Personalmente creo que es muy importante, para situarse ante estos hechos contradictorios, valorar el momento social en que suceden. Estamos viendo como se ha producido esta crisis asfixiante y quienes han sido los culpables. También sabemos quienes son los verdaderos sufridores y aquellos que se están salvando o cuesta mucho imputar y llevarlos a la cárcel. También vemos las tropelías que en nombre del Estado comenten los gobiernos poderosos o la protección que muchos bancos dan a los estafadores. En fin, estamos asistiendo a una crisis no solo económica sino de valores que nos tiene a casi todos descolocados. Con este panorama, se puede entender perfectamente que aquellos que roban para alimentar a los más necesitados o que luchan frente al secretismo del Estado, que tantas barbaridades han realzado apoyadas en la mentira o a los que arriesgan su cómodo y bien remunerado puesto de trabajo por descubrir a los especuladores de todo pelaje que han evadido impuestos a los Estados y a todos ciudadano, sean visto con simpatía. Pienso que al juzgar estos casos, no todo es blanco o negro. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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