Buenos días y buena suerte (29.08.12) - España se quema
 

        Otro año más siento la misma vergüenza y rabia a consecuencia de los incendios que asolan nuestro país. Vergüenza porque dice muy poco de nuestra cultura ciudadana y social como nación y rabia por la impotencia de coger a los culpables con pruebas suficientes para meterlos en la cárcel. Por citar tres ejemplos importantes, tanto el de la isla de la Gomera en Canarias como el de Castrocontrigo en León parecen intencionados; el de Girona en Cataluña fue producto de una negligencia de un conductor al tirar por la ventanilla del coche una colilla, causando además dos muertos. En estos tres fuegos han ardido cerca de 30.000 Has. La historia de destrucción de masa forestal continúa año tras año y cada vez más pueblos van perdiendo su calificativo fundacional para estupor del visitante que se pregunta donde están los robledos, hayedos, castañares y fresnedas que les dieron nombre.

        Nadie duda de que la climatología de este año ha favorecido el riesgo de incendios pero el porcentaje de los provocados directamente por el hombre o por imprudencias sigue siendo muy alto todos los años. En el tema de los incendios se suele distinguir entre causas inmediatas y estructurales. Las inmediatas son las ya conocidas: descuidos, negligencias, los intereses madereros, los intereses especulativos de recalificación de suelo, y también las naturales como los rayos que siguen incrementándose en todo el país, lo cual revela un importante fracaso en las políticas seguidas, tanto de los gobiernos autonómicos como del gobierno central. Falta todavía mucha educación y concienciación social además de desarraigar la creencia que existe en muchos pueblos de que el monte es suyo y pueden hacer lo que les da la gana.

        Pero como nos recuerdan muchos especialistas el “verdadero quid de la cuestión, siguen siendo las causas estructurales y, en concreto, el estado de abandono permanente de los ecosistemas forestales de gran parte del país debido a la disminución de población en zonas rurales, especialmente en zonas montañosas y forestales, con el envejecimiento y cambio de hábitos que se ha producido en los últimos decenios. Por ejemplo, la población rural ha descendido de 4,9 millones de habitantes en 1940 a 1,7 en el 2000. La recogida de leña ha disminuido desde un factor 100 en 1960 a un factor 14 en el año 2000. La recogida de resina, también ha disminuido de un factor 100 en 1966 a un factor 6 en el año 2000. La falta de pastoreo y de ganadería extensiva que controlaba el matorral ha desaparecido de amplias zonas del territorio. Las repoblaciones forestales realizadas en los últimos 60 años, muchas no iban acompañadas de mantenimiento y han sido inadecuadas en muchas ocasiones. Las zonas protegidas están también sin ningún tipo de control. En apenas 60 años se ha abandonado drásticamente un modelo de gestión tradicional forestal y de extracción del combustible que se mantenía desde hace más de 2.000 años. El equilibrio hombre-ganado-sistemas forestales se ha roto y el fuego es una exteriorización de ello”.

        Como muchas veces ocurre en este país, se sabe lo que se tiene que hacer pero no se hace; siempre decimos lo mismo pero las cosas van a peor. En este contexto, soy incapaz de entender la oposición que ha tenido en los pueblos de Sanabria la instalación de cámaras detectoras, donde existe un alto índice de fuegos provocados. Agradecería mucho que alguien me lo explicase. Quedo a la espera. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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