Buenos días y buena suerte (20.09.12) - Negro futuro de las Obras Sociales de las Cajas de Ahorros
 

        Están pasando tantas cosas que ya no sabemos muy bien donde nos encontramos, cuál será nuestro futuro y cómo fue nuestro pasado. Las Cajas de Ahorros que hasta hace poco ocupaban el 54 % del sector financiero español parecen que están condenadas, en su mayoría, a desaparecer y con ello su vinculación más cercana al territorio que les vio nacer. Ya nos hemos olvidada que estas entidades dedicaban una parte de sus beneficios, aproximadamente el 27 %, a obras sociales, asistenciales y culturales que beneficiaban a su comunidad y provincia. Se calcula que en los últimos seis años nuestras cajas de ahorros invirtieron más de 10.000 millones de euros en labores sociales. Los beneficiarios principales de estos dineros eran proyectos de asistencia sanitaria y social, programas de empleo para discapacitados, actividades culturales, mantenimiento de bibliotecas, residencias, centros de personas mayores, becas y otras muchas más.

        De las 45 cajas que existían en 2010 solo quedan una docena y en un contexto de debilidad manifiesta. Se salvan por ahora la Caixa de Pensiones, Kutxabank, Ibercaja y Unicaja. Los fondos dedicados a Obra Social van cayendo con rapidez y en muchos casos se tiene que recurrir a sus reservas acumuladas para poder seguir manteniendo una cierta actividad. La estructura bancaria futura para estas entidades, con la presencia de capital privado, pondrá en peligro todo el patrimonio acumulado durante años por nuestras antiguas cajas de ahorros. ¿Quién va a mantener el patrimonio histórico artístico estas instituciones, sus museos, salas de exposiciones, pinacotecas, palacios y edificios históricos? Ahora las prisas son otras y nadie quiere pararse sobre estas cuestiones. Nuestras cajas de ahorros ya no son defendidas por nadie y se desmoronan lentamente. Los políticos que las estrujaron durante tantos años ahora miran para otro lado y nadie rompe públicamente una lanza por defenderlas.

        A esta pérdida de fondos en proyectos sociales que venían de las cajas se suman los recortes de todas las Administraciones, lo cual repercutirá de una forma negativa en los miles de organizaciones sociales y asistenciales que dependían de ellas para realizar sus actividades. Tampoco hay que olvidar a los miles de trabajadores, tanto directos como indirectos, ligados a estas organizaciones. Como ha dicho un responsable nacional de la Obra Social “La gente ha valorado poco la labor de las cajas porque era gratis, pero dentro de dos o tres años, cuando se acaben los fondos de reserva, nos echaremos las manos a la cabeza”. Como siempre que ocurren estas cosas, habría que preguntarse si lo sucedido es un fracaso del modelo o de la forma de gestión. Tenemos casos como el de Caja Madrid donde su obra social se ha derrumbado y apenas dispone de dinero teniendo que recurrir a sus reservas mientras que la Caixa de Pensiones sigue contando con mucho dinero para fines sociales. La clave está en haber hecho una buena o mala gestión del negocio financiero, de donde se alimentaban, y en España, a consecuencia de la crisis del ladrillo, ha dejado a la mayoría de nuestras Cajas de Ahorros en peligro de extinción. Seguro que algún día las echaremos de menos. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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