Buenos días y buena suerte (26.09.12) - Ayer tuve un sueño
 

        El otro día tuve un sueño que me gustó mucho hasta que desperté y me encontré con la pura realidad. Algo así como le debió pasar, guardando las distancias naturalmente, a Martin Luther King, premio Nobel de la Paz y uno de los principales líderes del movimiento para la defensa de los derechos fundamentales contra la discriminación racial en EE.UU cuando empezó su discurso en agosto de 1963, en la escalinata del monumento a Lincoln en Washington, con aquella conocida frase “I have a dream today. Finalmente fue asesinado en 1968, en Memphis. Tennessee.

        Mi sueño no tuvo tanto nivel pero mientras ocurría también me llenó de ilusión. Soñé que Esperanza Aguirre, hasta hace unos días presidenta de la Comunidad de Madrid, presentaba su dimisión en una multitudinaria rueda de prensa y aducía como principal causa el haber comprendido que su trayectoria política había sido un total fracaso al igual que sucedía con la mayoría de sus colegas. Había descubierto de pronto, como le sucedió a San Pablo, que su perfil político no se adecuaba a los nuevos tiempos y que su forma de hacer política había sido una de las causas de la profunda crisis institucional que tiene este país. Recordaba cómo llegó por primera en vez en 2003 a la presidencia de la Comunidad después de sobornar a los diputados socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez para que se pasasen al grupo mixto y se abstuvieran de apoyar a ningún candidato y de la presión política que hizo para que el entonces Fiscal General del Estado, Jesús Cardenal, bloquearse la investigación judicial. También recordaba como logró zafarse del caso Gürtel que contaminó toda la Comunidad de Madrid al echar toda la mierda sobre su hombre de confianza Alberto López Viejo. La Sra. Aguirre, en estos momentos, dudaba de si sus decisiones tan neo liberales y partidistas sobre economía y educación, favoreciendo la enseñanza privada sobre la pública, fuesen las más correctas y justas. En fin, que a sus 60 años, muchos de ellos dedicados a la política, y recién superado un cáncer de mama, había sentido remordimientos y dudas sobre su trayectoria política por lo que decidía marchase a su casa para pasar los años que le quedasen de vida con su familia. También pretendía que su decisión sirviera de ejemplo a muchos políticos que han actuado de forma similar a la suya haciendo un enorme daño a su comunidad y nación a la vez de estar alejando a los ciudadanos de sus políticos.

        Restó importancia al apoyo mayoritario que había recibido en sus últimas tres elecciones autonómicas porque considera que la calidad social y formación política de los españoles es muy escasa y se dejan fácilmente manipular por los políticos. El éxito de su populismo es la mejor prueba de ello.

        Y entonces desperté. Tardé algunos minutos en darme cuenta de que todo había sido un sueño. Quizás quería agarrarme a esa ilusión. Casi todo lo que había soñado no había ocurrido, solo era realidad la parte final sobre su estado de salud y el deseo de estar con su familia. Como dijo en su día Martin Luther King, tuve un sueño hoy pero, por desgracia, la realidad sigue tozuda. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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