CATALUÑA EN LA DISTANCIA
 
 

        En estas avanzadas edades como las que soportamos los de mi generación se despiertan recuerdos que parecían dormidos. Uno de ellos me traslada a los años 60 del pasado siglo. Mi primer proyecto como arquitecto ha sido una pequeña iglesia aunque no he quedado muy satisfecho por algunas alteraciones “non sanctas” que ha sufrido durante las obras. Llegan unos señores catalanes que dicen que están haciendo un viaje informativo sobre el impacto del arte moderno en las iglesias y, ante esta obra, emiten un informe positivo que lógicamente me llena de satisfacción.

        ¿Qué tiene de particular este hecho que hoy en día nos parece insólito y que entonces no nos lo pareció tanto? Pues que estábamos inmersos en una corriente de cultura catalana y entre la que se encontraba el arte eclesiástico, el moderno. Y ya la habíamos sentido los jóvenes que salíamos de la Escuela convertidos en novatos arquitectos. Pero que nos había ido envolviéndonos más y más de forma imperceptible. Ya venía de atrás esta marea de cultura catalana porque bajo el Régimen franquista habíamos aprendido a protestar cantando sones catalanes. Había empezado con la canción “Al vent, la cara al vent” que cantaba Raimon yCATALUÑA EN LA DISTANCIA que todavía se me erizan los pelos cuando la oigo. Nos la traían de Paris porque aquí Raimon era visto como un demonio con tridente. Dio un concierto en la Ciudad Universitaria y aquello terminó como el rosario de la aurora. Pero además de Raimon cantaban Luis Llach, Marina Rossell, María del Mar Bonet y Serrat que para parecer menos subversivo alternaba con canciones en castellano. Cuando se trataba de cosas más intelectuales como es la arquitectura, las publicaciones catalanes tenían mucho terreno ganado. No en vano propiciaron la entrada de la moderna arquitectura racionalista. Y así proliferaron revistas y libros que han sido la munición mas persistente para los que no nos conformábamos con el tirar rayas en el tablero. Revistas como Arquitecturas Bis, los Quaderns y alguna más y autores como Oriol Bohigas, Oscar Tusquets e Ignasi de Solá-Morales abordaron los problemas que planteaban los desarrollos de las ciudades, el papel de las técnicas en los procesos de diseño, etc. Con el bagaje que aportaron estas publicaciones pudimos abordar temas de estudio como el entendimiento de las ciudades históricas, la tipología de las viviendas, las formas de las agrupaciones urbanas, la introducción de la arquitectura industrial en la época del Modernismo, etc.

        Y esta colonización no nos extrañaba y la acogíamos con toda naturalidad porque revelaban un grado de desarrollo social más avanzado que el que era característico de otras regiones españolas de economías mas tradicionales. Contábamos con otros aspectos que nos evidenciaban el adelanto que los catalanes tenían en otros aspectos de la cultura como lo fue la promoción de los nuevos valores de la literatura, especialmente de los países hispano americanos de forma que quien quisiera conseguir el reconocimiento publico tenía que pasar por Barcelona. Y ahí está la pléyade de los escritores sudamericanos que lo confirman como Vargas Llosa y García Márquez. Y esta impregnación catalana venía de muy atrás porque para los artistas españoles, Barcelona era la antesala de Paris y así Picasso y Falla pasaron por esta intermediación catalana.

        Y casi de improviso, en este momento todo este panorama cambia, propiciado por el remolino político de los dineros y presupuestos que consideran injustos algunos catalanes, comandados por sus políticos. A mi esta dualidad que se presenta de forma tan desgarradora y que nos ofrece dos aspectos tan opuestos de una misma realidad me parecen tan incompatibles que revelan cierto tipo de manipulación que sirve a determinados intereses partidistas manejados por políticos sin escrúpulos.

        Tenemos derecho a volver a creer en ese “seny” como el que nos ha marcado nuestras vidas en el pasado. Y así queremos continuar con la labor iniciada por aquellos expertos que se acercaron a visitar nuestra iglesia de Castropepe, como un acto de conciencia cívica. Y que se haga oír la opinión sobre el estado actual del edificio, cincuenta años después de su construcción.

        Y es que la iglesia, como se puede comprobar, no ha recibido las atenciones debidas por su carácter sagrado y de culto. Y prueba de este menosprecio es el recinto edificado a partir de los propios muros de la iglesia para su uso como redil ganadero. No deja de ser una animalada y un desafío a la vista y al propio templo. Otra muestra de la falta de sensibilidad hacia el edificio es que su torre se encuentra coronada por un enorme nido de cigüeña que en otra edificación de mayores dimensiones puede pasar desapercibida pero aquí es inevitable asociarlo con el tocado de ciertos personajes hebreos cabalgando en sus monturas por el desierto. Y la distancia no borra la ridícula imagen.<br>
        Sigamos tranquilos porque no volverán ciudadanos de ninguna región española a dictaminar sobre la justicia de nuestras decisiones pero aceptemos de una vez y para siempre que solo deberemos contar y cumplir con nuestras propias aspiraciones y creencias. Y de estar a la altura de tales exigencias.

Antonio Viloria
Zamora, 29 de septiembre de 2012

 
 
 
 
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