Buenos días y buena suerte (17.10.12) - Por un compromiso crítico y positivo
 

        La semana pasado ha estado en Zamora el poeta y escritor Luis García Montero para abrir los ya clásicos Encuentros Literarios para estudiantes de secundaria en la Biblioteca Pública. Preguntado en una entrevista sobre la difícil situación actual y la actitud que deben adoptar los ciudadanos aludía a que no va a haber ninguna receta técnica, política o económica que haga mejorar la sociedad si no va a acompañada de los sentimientos, de la capacidad de compadecerse de los otros, de renunciar a la indiferencia... eso es lo que hace que una profesión no se convierta en la aplicación de un método o una tecnología y que un profesional no sea un tecnócrata sino que sea alguien que cumple con una vocación, que siente su trabajo comprometido con el ser humano y la sociedad. El trabajo debe ser el primer espacio de compromiso de los individuos con la sociedad y únicamente es posible cuando existe una vocación. Personalmente he interpretado sus palabras como una llamada critica y positiva, desde la acción personal, al compromiso individual y social ante lo que nos sucede. Muchas personas pueden estar reflejando su malestar personal ante la rebaja salarial, la pérdida de derechos sociales, la desconfianza en los políticos o la incertidumbre futura, por citar solamente algunas causas, refugiándose en una cierta apatía personal y en cumplir lo mínimo laboralmente ya que se consideran maltratados. Pero si queremos sacar a este país adelante, además de manifestarnos públicamente ante las injusticias, no deberíamos rebajar nuestro compromiso laboral y social.

        En estos momentos debemos cumplir más y mejor con nosotros mismos y con la sociedad a la que servimos. Hay muchos ejemplos donde podemos reflejar ese compromiso positivo. He aquí algunos ejemplos concretos: ahora más que nunca debemos pagar los impuestos legales, huyendo del dinero negro, por mucho que nos duelan ya que ayudaremos al país. Tampoco los profesores de todos los niveles educativos, que juegan un importante papel en educar a las nuevas generaciones, deberían refugiarse en la comodidad o en el cabreo para rebajar sus niveles de calidad y dedicación a sus alumnos. Todos en nuestros trabajos o compromisos sociales debemos ser más estrictos en cumplir con seriedad y dedicación nuestras tareas profesionales no traspasando a terceros nuestras quejas personales y sociales. Los empresarios deberían centrarse al máximo en sus objetivos profesionales o comerciales y en potenciar el activo de sus trabajadores. En resumidas cuentas, no es justo pasar nuestro malestar a los que dependen de nosotros ya sean clientes, estudiantes, trabajadores, asalariados, ciudadanos o colaboradores.

        El español es muy dado, cuando se siente perjudicado, a reflejar su malestar en su actividad profesional diaria ya sea como funcionario o asalariado. También el empresario puede clamar en exceso contra los políticos por no echarles la mano vía subvenciones o quejarse por la falta de crédito. Seguro que hay una parte de verdad en todo ello pero lo que si es seguro que con actitudes tibias, buscando culpables por todos los lados, no vamos a solucionar nuestros problemas. Insisto que esta actitud personal positiva no debe cortar la protesta y manifestación social contra esta crisis, contra los políticos, contra la corrupción y los excesos del sistema financiero. Una cosa no quita a la otra. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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