Buenos días y buena suerte (24.10.12) - Por fin llegaron las lluvias
 

        Por fin llegaron las lluvias. Todos las necesitábamos: los humanos, los animales, la vegetación, el campo, el bosque, los ríos y el aire que respiramos. En Zamora ciudad esta alegría se ve algo turbada por las chapuzas realizadas en el arreglo de algunas calles que hacen peligroso andar por ellas cuando llueve. Personalmente me afecta mucho cuando el tiempo atmosférico deja de cumplir sus ciclos naturales y especialmente en casos de sequía como la que estábamos sufriendo desde hace meses. Y no es porque dependa de ello para mi economía ya que no poseo tierras de cultivo de ningún tipo sino porque cada vez veo más claro que el hombre forma parte de la naturaleza y cuando ella sufre también sufro yo. De alguna manera me estoy convirtiendo al Panteísmo en el sentido de creer que el Universo, la naturaleza y Dios son equivalentes. La expresión cristiana de que polvo eres y en polvo te convertirás nos une a la tierra como inicio y fin del ser humano, es decir, acabamos siendo naturaleza. Si a ello unimos el concepto de reencarnación según el cual la esencia individual de la persona adopta un cuerpo material cuando muere, podemos cerrar un círculo explicativo para nuestro origen y destino. Cada uno es muy libre de elegir su interpretación existencialista pero cada vez veo más claro que, cuando llegue mi final, prefiero convertirme en una hoja de un hermoso árbol que estar sentado a la derecha del Dios Padre, sin saber muy bien que hacer por los siglos de los siglos.

        Cada religión se ha inventado su propia interpretación ante la muerte y la religión católica la soluciona con un examen moral al final de la vida y un premio o castigo en función del resultado. Y para consolar a familiares y amigos, si pasas el examen, te podrás reencarnar en tu propio cuerpo y encontrarte con ellos, todos juntos, en una vaporosa nube celestial en la resurrección de los muertos. Nadie entiende estas representaciones pero ante el vacío que supone la muerte tanto para el que se va como para los que se quedan, suena bien el volverse a encontrar de nuevo como si nada hubiese pasado. Algún oyente puede pensar que estoy tratando este tema de la trascendencia y la espiritualidad del hombre ante Dios de forma muy superficial pero a medida que ampliamos nuestra cultura y dejamos de ser un poco menos ignorantes, estos asuntos tan transcendentales se van simplificando, van desapareciendo intermediarios y vicarios de todo pelaje y el hombre se queda solo ante su destino y elige lo que mejor entiende y siente.

        Pero volvamos de nuevo a la climatología. Cada vez más estamos pasando de cuatro estaciones meteorológicas a dos y los ciclos del tiempo se vuelven más extremos: sequías persistentes, lluvias torrenciales, picos de calor y frío. Las imágenes que nos muestran la reducción drástica del hielo en glaciales milenarios así como la subida del nivel del mar son pruebas irrefutables. Algo está ocurriendo en nuestro planeta por mucho que queramos ignorarlo. ¿Estamos ante un cambio profundo o sólo será un breve ciclo? Seguridad total no la tenemos pero lo que si es evidente es que la industrialización del planeta, que no llega a 200 años, ha introducido una variable en la climatología y no para mejor. Poco a poco la sociedad va tomando conciencia sobre este gran problema futuro. Pero aún nos queda mucho por hacer. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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