Buenos días y buena suerte (7.11.12) - Agujeros negros
 

          En estos momentos hay en Zamora dos ejemplos claros de los tiempos de vino y rosas, evidentemente falsos, en que hemos vivido durante estos últimos años. Uno de ellos lo representa un enorme cráter abandonado, cada vez más envejecido y dejado a su aire. Me refiero al proyecto fallido del Palacio de Congresos en uno de los lados de la Universidad Laboral, imponente edifico de la época franquista del arquitecto Luís Moya, concebido como una unidad y que no desmerece su diseño arquitectónico, imperecedero en el tiempo. Ahora tiene un enorme costurón en su costado que habría que subsanar dejando al menos las cosas como estaban, es decir, reponiendo lo destruido. Es vergonzoso que se destruyera algo de valor arquitectónico reconocido para hacer algo nuevo. La Junta, en recientes declaraciones, parece que solo quiere conservar con seguridad el agujero porque piensa que algún día podrá gastarse al menos otros 15 millones de euros en hacerlo. Vaya disparate y vaya mentira.

          El otro ejemplo es radicalmente distinto; se trata de un edificio recién terminado y protegido por un muro exterior, a mi juicio excesivo. Dentro está lleno de luz y cristal. Desde el punto de vista arquitectónico no me disgusta, sin conocer si se adapta a sus funcionalidades operativas y permite un mantenimiento sostenible. Me refiero al Consejo Consultivo de Gómez Baeza, sito en la plaza de la Catedral, formado por un recinto de 4.300 m2. que terminó costando cerca de 10 millones de euros. Pero al margen del edificio, también suena a proyecto fallido medido con los tiempos que se nos viene encima. Los gastos han sido cuantiosos, como ya hemos señalado, y no está nada claro que su función jurídica sea necesaria además de estar contaminada por la presencia de lo político. ¿Alguien se cree que el Sr. Amilibia es un jurista de prestigio? El edificio se puede convertir en una denuncia de cristal de nuestra manera de hacer las cosas, mejor dicho, de la forma en que no se deben hacer las cosas. Alguien puede decir que al menos tenemos el edificio pero eso mismo se puede decir del Banco de España, que transmite tristeza y abandono. Un edificio sin uso o con uso muy mediatizado no da buenas vibraciones.

          Siguiendo con edificios, resulta sorprendente que ahora descubra el presidente de la Diputación que el Teatro Ramos Carrión puede tener un uso polivalente, no sólo como teatro sino como lugar de congresos. Estas declaraciones han venido a cuento por el extra de dinero que hay que gastar para tirar la parte posterior que sobresale de la muralla, donde se quieren hacer salas para atraer congresos. Ufanamente viene a decir el Sr. Martínez Maillo que esta solución es muy barata ya que nos permite tener dos funciones por el precio de una; Al parecer es el último en enterarse que esa era la solución correcta tal y como expusieron en su día muchos colectivos y personas cuando se anunció a bombo y platillo que Zamora tendría un Palacio de Congresos y un Teatro Nuevo mucho más grande que El Principal. Así y todo, como dije al principio, la Junta sigue pensando que Zamora debe tener el Palacio de Congresos más grande del mundo. Vaya ridículo. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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