Buenos días y buena suerte (15.01.14) - Empiezo el año con pesimismo
 
         España no se ha distinguido históricamente por tener buenos gobernantes y sí por las muchas trifulcas y falta de cooperación entre las fuerzas políticas y este mal lo seguimos padeciendo. Entre los muchos problemas que nos acosan, a pesar del viento de optimismo capitalista que respira el Gobierno,  hay uno fundamental y es la falta de un presidente de gobierno que se parezca en algo a un hombre de Estado, que sepa estar por encima de los intereses partidistas y de los sectores de poder  y que busque, de forma creativa, el bien común de la nación asumiendo sus propias responsabilidades. Personalmente creo que el Sr. Rajoy está muy lejos de este perfil, para nuestra desgracia. En mi vida adulta sólo he conocido a dos presidentes que se acercaron a esa condición y fueron Adolfo Suárez y Felipe González, encuadrados en el momento político que les tocó vivir. El Sr. Aznar lo buscó con fuerza a la sombra americana del Sr. Bush pero acabó haciendo un espantoso ridículo y del Sr. Zapatero no merece la pena ni hablar.

        El Sr. Rajoy es un perfecto desconocido en la esfera internacional y comunitaria, salvo por los problemas ligados a nuestra economía en un entorno capitalista. Lo que está  haciendo es lo que le han  ordenado otros, ya sean la Comisión Europea, el FMI y los famosos mercados reflejados en las agencias de calificación,  como ha sucedido con el resto de países que pasan por los mismos problemas. Las medidas adoptadas para seguir estando en el paraíso capitalista han sido durísimas, con las consecuencias por todos conocidas. En el terreno internacional, el sueño del Sr. Rajoy es ser recibido en la Casa Blanca y justo lo acaba de conseguir después de dos años de espera pero es solo puro espectáculo.

        En mi opinión, es en el panorama interior donde más quedan al descubierto las carencias de este gallego que ahora ocupa la presidencia del Gobierno. Con un perfil gris y diletante, que siempre está a la espera de que el tiempo solucione los problemas, con niveles de comunicación escasos y sin apenas carisma público, parece un eterno rehén de otros o de sí mismo. Siempre va detrás de todo y nunca da la cara. Yo no lo he visto nunca con iniciativa personal y espontaneidad. No sabe o no quiere leer el dinamismo de nuestra sociedad. La miopía con que está tratando el tema de Cataluña y la vuelta a la normalidad en el País Vasco, después de la derrota de ETA, pasará con el tiempo a la historia de la incompetencia y que no se entienda que estoy a favor de que se dé automáticamente lo que piden estas Comunidades sino de buscar los cauces para resolver un gran problema que afecta a la estructura del Estado y que nos puede meter en terrenos muy peligrosos. La carencia de hombres de Estado en los dos partidos mayoritarios ha originado que siempre tengamos frentes  importantes abiertos como ha ocurrido con la Educación, la Sanidad, la estructura del Estado  y ahora con la Ley del Aborto. Tanto el PS como el PP no han entendido nunca que hay problemas sociales que deben ser resueltos siempre por consenso ya que, si no se hace así, estarán sometidos a continuos vaivenes ante cambios de gobierno, malgastándose enormes cantidades de energía social y política.

        De todas maneras, hay que reconocer que con las estructuras tan cerradas y mediocres que tienen los partidos políticos, es harto difícil que salga un hombre de Estado de sus filas. Ni tan siquiera son capaces de elegir a alguien que hable inglés o francés para no parecer un huérfano en las reuniones internacionales. Pero estos políticos de medio pelo han encontrado su arcadia perdida en el ciudadano español,  que no se moja de verdad en los problemas sociales que nos acucian a todos y que siempre está al acecho de encontrar un atajo para enriquecerse o justificarse. Siento empezar el año con este aire tan pesimista pero es la realidad que veo y que se está afianzando con los años. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
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