Buenos días y buena suerte (5.03.14) - El Estado de la Nación
 
         La pasada semana se escenificó en la catedral de Congreso de los Diputados el ritual  del triunfo del neocapitalismo oficiado por el sumo sacerdote Sr. Rajoy. No podía ser de otra manera ya que es el único modelo que tenemos operativo en estos momentos, aunque nos pese, auspiciado por el Banco Europeo, el FMI, las agencias de calificación y el propio sistema democrático occidental. El conocido Debate de la Nación lo arrancó el presidente del gobierno diciendo, con satisfacción, que lo peor ya ha pasado: España no ha sido rescatada, se ha saneado el sistema financiero, la prima de riesgo está en posiciones  normales, las agencias de calificación nos empiezan a mirar con mejores ojos, estamos intentando controlar el déficit y el coste de emitir deuda pública está en niveles similares a los que tenía cuando empezó la crisis. Todo lo demás, lo mucho que queda por hacer, y que afecta  directamente a españoles con nombre y apellidos, llegará en su momento ¿Cuándo?  Nadie es capaz de poner una fecha y cuando algún atrevido la pone, pronto queda en ridículo.

        El partido socialista intentó durante el debate poner el foco en otro sitio, en las personas, pero le resulta muy difícil transmitir credibilidad ya que con ellos empezó el desbarajuste. La verdad es que hubiese ocurrido con cualquiera,  aunque el Sr. Zapatero hubiese actuado con rapidez en lugar de seguir cogiendo margaritas por el campo. La han sufrido, con distinta magnitud, todos los países occidentales de nuestro entorno ¿Por qué ha sido tan virulenta en España? En primer lugar por tener un modelo económico basado en la construcción, descontrolado y que ocupaba a mucha mano de obra, y por tener más sinvergüenzas por metro cuadrado que otros países europeas, de esos que se piensa que son serios. Ejemplos tenemos a montones en casi todos los sectores.

        Hay dos pregustas fundamentales: cuándo saldremos y cómo saldremos. De la primera ya he hablado y nadie lo sabe con certeza, y me temo que lo mismo le pasa a la segunda. La socialdemocracia fue el modelo que en su día permitió a los ciudadanos europeos construir el estado del bienestar que ahora  adelgaza continuamente y que afectó de forma muy positiva a la educación, la sanidad y la protección social.  Ese modelo fue posible porque el capitalismo occidental tenía un contrapeso importante que era el modelo socialista comunista. Había que hacer concesiones a la fuerza laboral occidental no sea que mirasen al otro lado. Al desparecer este contrapunto, el capitalismo, apoyado por el Sr. Reagan y la Sra. Thatcher, se convirtió en breve tiempo en el neocapitalismo que ahora tenemos, favoreciendo la economía financiera en contra de la economía productiva, el enriquecimiento sin límites y la especulación mundial. Este modelo capitalista neoliberal piensa que ya no hay por qué hacer más concesiones salvo a los poderosos. Mientras no seamos capaces de poner en marcha otro modelo político y económico diferente, estaremos todos cautivos del dinero y la especulación. Y eso sin olvidar que otros están peor que nosotros y sino que se lo pregunten a tanto emigrante africano que trata de saltar las vallas como sea o se juega la vida en una balsa neumática a través del océano. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
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