Buenos días y buena suerte (12.03.14) - La Era de la Vulnerabilidad
 
         Parece un hecho constatado que desde los atentados a las Torres Gemelas en New York en 2001 los sentimientos de aprensión, duda, miedo y fragilidad han entrado a formar parte de nuestra vida normal. En España, unos años más tarde, tuvimos los atentados terroristas en los trenes de cercanías de Madrid de los que se cumple en esta semana  10 años. Nuestra perspectiva del futuro es confusa e incierta. Según lo describe el escritor Vicente Verdú, vivimos en un “presente discontinuo donde la realidad ha tomado la forma del accidente”. En estos momentos nadie es capaz de pronosticar con certeza cómo será su día mañana o qué futuro les espera a los seres queridos y a sus amigos en este momento de nuestra existencia.

        Nuestra historia ha contado con muchos momentos de incertidumbre de carácter mundial además de los más cercanos a cada país. Se puede decir casi con certeza que toda generación ha pasado por momentos similares. Nadie se ha librado. En el pasado siglo tuvimos dos guerras mundiales que segaron la vida a unos 80 millones de personas y devastaron gran parte de Europa. La generación más reciente parecía que caminaba sin problemas por la vida hasta que apareció el terrorismo internacional y posteriormente la crisis económica  que hizo mella en casi todo el mundo y golpeó con mayor dureza a países como el nuestro. Desde finales del siglo pasado y principios del actual parecía que los progresos de la ciencia, la evolución sociopolítica de la humanidad y la democratización de una parte importante de naciones nos dejaba todo resuelto y muchas personas pensaron que podrían programar su futuro de forma razonable y vivir una vida segura, satisfactoria y completa. Pero como dije antes, es a partir de los increíbles sucesos del 11 de septiembre de 2001 cuando para muchos marcaron un antes y después en sus vidas. Estamos pues ante lo que algún autor ha llamado como La Era de la Vulnerabilidad.

        Como dice el psiquiatra Luis Rojas Marcos: “el sentido de futuro está profundamente arraigado en los seres humanos. En cada momento pensamos, casi sin darnos cuenta, sobre lo que vamos a hacer más tarde, mañana, la próxima semana, el mes que viene o dentro de dos años”. Todo esto se ha roto y tenemos la sensación de que navegamos a la deriva lo cual nos crea una  enorme inseguridad y desasosiego ¿Qué podemos hacer para recuperar nuestra confianza, la seguridad y fortalecer nuestra facultad de vencer la adversidad? Como casi siempre es más fácil plantear la pregunta que encontrar la respuesta adecuada. Sólo podemos hacer aproximaciones. Posiblemente necesitamos dos formas distintas de abordar este problema: la individual y la colectiva ya que somos seres sociales inmersos en una colectividad política. En lo personal, cada uno es un mundo pero se considera positivo acercarnos a la realidad con información, participar socialmente, comunicarnos con los demás, analizar lo que nos sucede, disfrutar de la vida y cultivar nuestras potencialidades. Desde el punto de vista colectivo, como parte que somos de “la polis”, debemos comprometernos con lo que nos está ocurriendo, no delegar en nadie, ser críticos con los que nos gobiernas y participar en la búsqueda de soluciones políticas que nos sirvan a todos. Al menos, cada uno lo debe intentar. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
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