Buenos días y buena suerte (26.03.14) - Marchas de la Dignidad
 
         El pasado sábado, 22 de marzo,  tuvo lugar en Madrid la concentración de las columnas procedentes de toda España de las llamadas Marchas de la Dignidad con un éxito importante de asistencia e impacto nacional. No voy entrar en polémicas tales como cuantificar los asistentes ni en los altercados que se produjeron cuando ya la marcha estaba en la Plaza Colón. A pesar de la importancia y dramatismo que algunos medios de comunicación están dando a estos aspectos  no son, para nada, lo más importante de lo que ocurrió ese día.

        Nadie puede ignorar, por mucho que lo pretendan, que la concentración ha sido un rotundo éxito de organización, asistencia y representación amplia de la sociedad española, con todas las capas sociales de la nación. Fue como una fiesta de indignados que reclamaban colectivamente su dignidad. Ya era hora de que el país encontrase su pulso de dignidad ante todo lo que nos está sucediendo y las consecuencias que están provocando en las clases sociales de España. En unos años, la mayoría de los españoles hemos bajado varios escalones en derechos sociales, estabilidad laboral y perdida del estado de bienestar. Por otro lado, los causantes de tanto desaguisado siguen, en gran parte, en el mismo sitio sin  querer percibir ni actuar ante la degradación evidente que está sufriendo nuestra democracia.

        Los convocantes de la Marchas de la Dignidad presentaron un manifiesto donde  justifican este acto como “una movilización contra el pago de la deuda, por el empleo digno, por la renta básica, por los derechos sociales, por las libertades democráticas, contra los recortes, la represión y la corrupción, por una sociedad de hombres y mujeres libres, una movilización contra un sistema, un régimen y unos gobiernos que nos agreden y no nos representan”. Posiblemente no todo el mundo que asistió a la concentración esté totalmente de acuerdo con el manifiesto pero eso no era lo más importante de la concentración sino la acumulación de indignación por lo que está ocurriendo en este país y por la inoperancia de la clase política para encontrar formas equilibradas y justas de solución además de la degradación de la clase política que se refleja en la corrupción que  ensucia a prácticamente todos los que han ejercido el  poder en los últimos años.

        ¿Qué reflejo tendrán estas Marchas en la política nacional a corto plazo? No es posible saberlo ya que será necesario que los grupos convocantes sean capaces de articular una forma de representación que les dé una visualización electoral y conocer el apoyo real que obtienen. Para ello deberían buscar la unión de fuerzas, hacer un programa electoral y definir a sus líderes, camino harto difícil ya que choca contra su filosofía asamblearia.  Por otra parte, no sabemos tampoco las reflexiones políticas que harán los actuales gobernantes a este clamor de indignación popular pero conociendo el autismo del actual presidente de gobierno y de su partido, dudo mucho que muevan un dedo o saquen alguna conclusión que suponga cambios. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
Volver
Subir