Buenos días y buena suerte (16.04.14) - El Laberinto catalán
 
         La cuestión catalana, tras el debate en el Congreso el  pasado 8 de abril, sigue en el mismo punto que estaba. No se ha movido un milímetro. Lo mejor que se ha dicho del citado debate es que se desarrolló con educación y sin demasiados aspavientos. Para dejar las cosas claras, a los pocos minutos de cerrarse la votación, el president Mas hizo una declaración pública confirmando que el proceso catalán seguiría adelante según la hoja de ruta planificada. En el debate, tanto el presidente Rajoy como el Sr. Rubalcaba aludieron a la posibilidad de modificar la Constitución para dar cabida a otra forma de estructurar el Estado donde Cataluña pueda encontrase más cómoda, sugiriendo que deberían ser los propios partidos catalanes los que ayudasen a buscarla. El Sr. Duran i Lleida sigue desgañitándose pidiendo al Sr. Rajoy día y hora para reunirse y empezar a buscar soluciones pero nuestro presidente no suelta prenda. Así que nadie sabe cómo acabará este gran problema donde, tanto los catalanes como todos los españoles, nos jugamos muchas cosas. No olvidemos que si no se encuentra una solución al problema catalán, tendremos a corto plazo el problema vasco. Lo acaba de decir recientemente el líder de Batasuna Arnaldo Otegi, actualmente en prisión,  en una reciente entrevista a la cadena Al Jazeera : 'No evitaréis que ejerzamos el derecho de autodeterminación'.

        España, sin Cataluña ni el País Vasco, las regiones más prósperas de la nación, sería muy diferente a la actual bajando muchos peldaños en todos los niveles y sus consecuencias serían imprevisibles. Cuanto más tiempo pase sin encontrarse una solución más se radicalizará el deseo de independencia, incluso puede llegar un momento en que el problema desborde a los propios partidos catalanes. No olvidemos la fuerza que está adquiriendo la Asamblea Nacional Catalana, que es la maquinaria propagandística y de aglutinación social  que ha movilizado a las masas independentistas en las últimas concentraciones y que ya está amenazando con tomar el control de aeropuertos y lugares estratégicos si el Estado se atreve a suspender la Autonomía de Cataluña.

        La fuerza que pueden tener los movimientos nacionalistas sigue viva, con sus altibajos, pero siempre está ahí y no se debe ignorar ya que pueden aparecer situaciones dramáticas de una enorme inestabilidad e incluso violencia. No está tan lejano el recuerdo de los nacionalismos en los Balcanes, que causó miles de muertos y odios difíciles de describir. Tampoco podemos olvidarnos de las razones de la existencia de la banda ETA, ahora en proceso de disolución.

        Todo apunta a que la única posibilidad de reconducir el problema va ligada a un cambio constitucional que de alguna manera modifique la estructura de ciertas autonomías así como que aclare de una vez por todas el modelo de financiación, buscando equilibrios más realistas y justos. Pero lo cierto es que cada vez queda menos tiempo para explorar esta solución que es arduo difícil. Personalmente estoy muy preocupado por la deriva que puede tomar el tema catalán y vasco, que puede ensombrecer la recuperación y el futuro del país. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
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