Buenos días y buena suerte (7.05.14) - La fiesta de los trabajadores
 
         Hace unos días se celebraron en toda España las conocidas concentraciones del Primero de Mayo, el día de los trabajadores, con una presencia cada vez menor de ciudadanos a pesar de que todos somos o hemos sido asalariados. Este año los sindicatos han preferido  dar  una cifra de asistencia para todo el territorio nacional a fin de que suene como más importante ya que la presencia  en las  ciudades ha sido francamente  preocupante; se habla de 600.000 personas en todo el Estado. En Zamora se baraja la cifra  de mil ciudadanos. Ya llevamos algunos Primeros de Mayo con descenso de participación. Hace ya mucho tiempo que se debilitó el capitalismo industrial, generador de una masa importante de trabajadores que apoyaban sin ninguna duda a los sindicatos de clase, y hemos pasado a un capitalismo financiero y de servicios que ha dado lugar a una clase social laboral con más perfiles y más divergente, a veces compitiendo entre ellos mismos. Ante esta situación tan abierta en lo laboral, los sindicatos no saben muy bien a quien representan. Tampoco han sabido adaptarse a este nuevo panorama y dan una imagen de organizaciones burocráticas, muy pesadas y costosas de mantener, que reciben los dineros más importantes de las administraciones públicas y muy poco de sus afiliados. Por otro lado sus políticas con el persona liberado siguen siendo muy criticadas ya que en muchos casos se convierte en un refugio para los más incompetentes. Para colmo, últimamente tienen  abiertos varios procesos judiciales por sus actuaciones en los ERE andaluces o por estafa en los cursos de formación.  Hay muchas cosas que tienen que cambiar en sus organizaciones además de hacer una autocrítica pública sobre lo que ha pasado en su reciente historia. Aun así nadie duda de que su papel de intermediación social es necesario y no podemos permitir que desaparezcan o queden ninguneados.

         Por desgracia todos hemos retrocedido en nuestras reivindicaciones; ya no luchamos por conseguir nuevos derechos, que sería lo normal,  sino porque no nos quiten los que nos quedan. Por otro lado existen reiterados informes de economistas, organizaciones sociales y departamentos oficiales que constatan el incremento de la desigualdad social en todo el mundo, alcanzando España cotas importantes. En este contexto parecería normal que concentraciones como las del Primero de Mayo contasen con mayor presencia pero, además del miedo social que atenaza voluntades también hay una corriente subterránea de que poco se puede hacer dentro de este modelo de capitalismo neoliberal. Las sugerencias de cambio que algunos preconizan parece que llegan con  poca credibilidad a los ciudadanos. Como dice Josep Ramoneda “parece que la ciudadanía está aceptando la opresión y en esta sociedad meritocrática la explotación se camufla como una opción voluntaria, la de ser empresario de sí mismo. Y ha calado la idea de que en ella está la salvación. El ciudadano se aísla y aguanta. Hasta que se descubra la estafa”. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
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