Buenos días y buena suerte (14.05.14) - Elecciones Europeas
 
         Ya estamos dentro de la campaña para las próximas Elecciones Europeas que se celebraran el día 25 de este mes de mayo. Los pronósticos apuntan a una alta abstención y a una bajada importante de los dos partidos mayoritarios: PP y PS. Salvo en contadas situaciones, este tipo de elección no ha gustado demasiado a los españoles. Ahora que los candidatos intentan seducirnos con sus mensajes, les voy a desvelar en parte lo que pienso hacer en estos comicios europeos no con una finalidad de convencerles sino de honestidad hacia los oyentes que llevan soportando demasiado tiempo mis comentarios. La primera es que iré a votar ese día porque, a pesar de que las Instituciones Europeas también están en crisis, sigo creyendo en Europa, en su cultura, en su modelo social y en la necesidad de estar dentro de un bloque geopolítico fuera del cual no seríamos prácticamente nada como país solitario en este mundo globalizado. Por otro lado, desde un punto de vista práctico, la principal legislación y normativa vendrá de las instituciones europeas. Sigo viendo a Europa como una garantía para muchas de las cosas que puedan ocurrir en España. Aún seguimos necesitando a Europa.

        La segunda aseveración es que prefiero, desde siempre, el modelo político social democrático que se potenció en Europa después de la segunda guerra mundial y que supuso grandes avances en justicia social, derechos de los trabajadores, reforzamiento del estado del bienestar, potenciando la sanidad, la educación y buscando la igualdad de derechos de todos los ciudadanos. Esta situación, por desgracia, se está degradando significativamente en muchos países europeos y en España está muy amenazada. Apoyar ese modelo, con las actualizaciones necesarias, será otro objetivo de mi voto.

        La tercera consideración es que la realidad española, desde ya hace tiempo, me lleva a alejarme de las dos grandes formaciones políticas, el PSOE y el PP, que han construido paso a paso, poco a poco, una democracia de poca calidad en este país que se refleja en una gran cantidad de realidades que no es objeto analizarlas en este comentario y donde han prevalecido los privilegios de clase política sobre los de los ciudadanos. En resumidas cuentas, que no pienso votar a ninguno de estos dos partidos.

        Posiblemente habrán observado que en mis tres planteamientos hay contradicciones que se evitarían si pudiese votar al candidato europeo social demócrata, el alemán Martin Schulz, pero al ser esto imposible, por normativa electoral, tendré que hacer mis propios equilibrios buscando opciones hibridas que tengo aún pendiente por decidir, y que no desvelaré en ningún caso, como es lógico, pero manteniendo como principio las tres aseveraciones anteriores. Les animo, eso sí, a que hagan sus propias reflexiones, del tipo que sea y con ellas decidan su actitud ante estas elecciones. Lo peor que les puede ocurrir es que otros decidan su voto. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
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