Buenos días y buena suerte (21.05.14) - Debate enlatado
 
         El pasado jueves tuve la paciencia de ver los dos debates que se celebraron en el canal Uno de TVE. El primero lo celebraron los cinco candidatos europeos cabeza de serie de cada una de las grandes formaciones que concurren a las elecciones del 25 de mayo: los verdes, las izquierdas, los liberales federalistas, los demócratas cristianos y los social demócratas. La verdad es que el formato del programa no correspondía a un debate en sí mismo ya que no hubo interpelaciones cruzadas. Cada uno definió su postura ante los diversos temas planteados por la directora del programa, todos ellos relacionados con problemas actuales de Europa además de dar una visión sobre el futuro de la Comunidad. Al parecer hubo un diseño compartido del formato del programa tanto por los profesionales de los medios de comunicación como por los partidos y contaron con la presencia de público que llenaba la sala.

        Posteriormente presencié el debate nacional, donde sólo estaban los dos grandes partidos nacionales, el PP y el PS, sin público en la sala, y con un formato totalmente pactado por los dos partidos, donde la profesional que lo dirigió así como la cadena pública que lo emitía no pudieron cambiar ni una coma. Fueron convidados de piedra. En un momento de duda, ambos candidatos, la Sra. Valenciano y el Sr. Arias Cañete, miraron a la directora como pidiendo aclaración y ella respondió que las normas eran suyas así que nada podía hacer. Creo que resulta vergonzoso, no sólo para los profesionales de los medios de comunicación sino para todos los espectadores, ver cómo los gabinetes y asesores de los partidos imponen sus normas que no son otra cosa que barreras de protección para sus candidatos, quitando frescura y espontaneidad al debate. Temas que tanto preocupan a los españoles como la corrupción y el tema de Cataluña ni aparecieron en las preguntas.

        Con este debate, que será el único a este nivel, me reafirmo en que lo mejor es no votar a ninguno de ellos porque siguen en las mismas; nada ha cambiado a pesar de las cosas tan importantes que han sucedido en España y en Europa. Ellos van a lo suyo, a proteger su parcela, a que las cosas sigan igual y a no herirse demasiado para que la sangre no llegue al río. Creo que saben que los ciudadanos españoles somos dóciles, fáciles de engañar de nuevo ya que siempre les cuentan las mismas mentiras y tragan. Pero que no se confíen demasiado, todo acaba teniendo un  límite y algún día se pueden encontrar con una gran sorpresa. Les puede suceder lo mismo que ha ocurrido con la Liga de Fútbol, que siempre la ganaba el Madrid o el Barcelona, con enormes presupuestos, y de pronto se ha metido por medio el Atlético de Madrid. Posiblemente, en una costumbre tan consolida desde la Transición, resultará más difícil pero las cosas se están moviendo poco a poco. El espectáculo del pasado jueves es una razón más para votar, para dejar entrever, aunque sea un poco, que las cosas pueden cambiar. El argumento de que fuera de los dos grandes partidos no hay nada, que es un voto perdido, es otra de las grandes mentiras que nos quieren grabar con fuego en la mente de cada español. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
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