Buenos días y buena suerte (11.06.14) - Monarquía o República
 
         Hace unos días el ilustrador que firma con el seudónimo de  El Roto publicó su viñeta diaria en El País representando a un hombre sentado de cuclillas,  con aspecto de parado, al que alguien pregunta: “¿Qué prefieres, Monarquía Parlamentaria o República? Un trabajo, contesta el hombre”. Posiblemente cualquier pregunta que se le hiciese a una persona en tal situación social  tendría la misma contestación pero también podría sacarse alguna otra consecuencia a esta viñeta de una persona tan fina en la interpretación de la realidad social como es Andrés Rábago. Un debate de tanto calado como cambiar el modelo de Estado desde una Monarquía a una República se debe contemplar desde dos ópticas diferentes pero a la vez complementarias: la del sentimiento personal y la de la oportunidad del momento social y político. Creo  que la mayoría de las personas, desde la creencia y sentimiento individual, elegirían sin duda la Republica. No creo que ningún nuevo Estado, de base democrática,  que naciese ahora mismo o que lo haya hecho hace 300 años, eligiese a un monarca para representarle. Nadie lo entendería. Pero las naciones  europeas que tienen actualmente como forma de Estado la monarquía representativa y parlamentaria acumulan detrás una larga  historia que requiere introducir otros elementos de realismo político y oportunidad para justificar su cambio. Al menos esa es mi opinión y posiblemente es lo que quería trasmitir El Roto con esa viñeta aunque no estoy seguro de ello. 

        En España se perdió la Monarquía reinando Alfonso XIII porque el monarca buscó aliados y gobernantes que no representaban los verdaderos intereses de la nación. Lo mismo ocurrió en Grecia a partir de 1967, donde su Monarquía  jugó un papel nada claro en la Dictadura de los Coroneles que quería abolir la democracia representativa. Eso le costó la corona a Constantino de Grecia.  Cuando el dictador Franco restaura de nuevo la Monarquía en la figura de Juan Carlos I era impensable que El Caudillo eligiese la  República, a la que odiaba y además había derrotado con la  sublevación militar en 1936.

        Personalmente me parece muy oportuno que se abra un debate nacional sobre este asunto, de profundo calado por el impacto social y las consecuencias constitucionales que tiene y nadie se debería escandalizar por ello. Las encuestas dicen que es un tema que la ciudadanía considera no cerrado  y que algún día debería abordarse pero creo que no es un problema urgente para los españoles. Esas mismas encuestas de opinión muestran que tiene un escaso peso al día de hoy. La fuerza que ha conseguido esta opción en estos días posiblemente se deba a tres causas: la primera es el propio anuncio de abdicación realizado por el actual monarca  y que es un hecho insólito. Otro factor es la crisis institucional que vive el país y que también salpica a la Corona y por último el rescoldo que han dejado  los últimos resultados electorales europeos con el castigo a los partidos mayoritarios y la aparición de nuevas formaciones que apuestan claramente por la Republica. El ambiente social está caliente y eso propicia  siempre cualquier debate. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego
 
 
 
Volver
Subir