Buenos días y buena suerte (30.07.14) - Sobre las Balanzas Fiscales
 
         Antes de la reunión que celebrarán esta semana el Sr. Rajoy y el Sr. Mas, que originará sin duda una amplia controversia, hemos tenido como aperitivo otra previa sobre la reciente publicación de las llamadas Balanzas Fiscales. Ya he comentado  muchas veces cuánto nos cuesta a los españoles cerrar, con unos consensos suficientes, ciertos asuntos importantes que llevan entre nosotros muchos años. Posiblemente una razón de ello sea el modelo  autonómico que nos hemos dado, donde cada Autonomía defiende sus criterios con uñas y dientes, tratando de  salir, o bien parada o convertirse en víctima.

        Esto de las Balanzas Fiscales es un tema confuso y árido que ya ha sido muchas veces estudiado desde diversos ángulos, siempre con polémica, alimentando la confrontación y permitiendo interpretaciones para todos los gustos, especialmente desde el ángulo político. La mayoría de los ciudadanos, en un caso como éste, ni se enteran pero sí que escuchan las proclamas y vocerío de sus políticos cercanos. En principio, el interés por conocer estas balanzas de las comunidades autónomas del Estado está en poder aclarar el equilibrio o desequilibrio entre los impuestos pagados por las comunidades y los servicios recibidos del Estado. Conviene aclarar que los que pagan los impuestos son los ciudadanos y empresas no los territorios. También existen diversas metodologías y filosofías a la hora de elaborarlas y como es lógico, cada comunidad arrima el ascua a su sardina en función de intereses políticos y electoralistas. Por otra parte es ampliamente admitido por los expertos que uno de los problemas de estas Balanzas Fiscales es que se mezclan un montón de cosas muy distintas, algunas responden a una lógica territorial como pueden ser la Sanidad y Educación y otras son servicios que benefician a todos por igual como  las embajadas o bases navales por poner un ejemplo. Vaya, que no es fácil que el ciudadano sea capaz de llegar a conclusiones por ellos mismo y queda en manos del político, con sus propios intereses.

        Lo que parece claro, según la economista Carmen Alcaide, es que las Balanzas Fiscales no son el mejor instrumento para comparar la mayor o menor  solidaridad entre territorios ya que se dejan al margen otras cuestiones importantes como por ejemplo la producción de energía eléctrica, tan significativa en Castilla y León, que se benefician otras regiones españolas. Para analizar el grado de solidaridad se debe comparar el nivel de producción de cada territorio con su nivel de renta disponible, una vez que se han tenido en cuenta los impuestos, transferencia y subvenciones. También conviene no olvidar que el sistema fiscal español está basado en el concepto de España como nación y no en un sistema federal. De acuerdo con la Constitución española, el sistema fiscal  sigue unas pautas de solidaridad por las que se intenta que todos los ciudadanos tengan acceso a los servicios públicos. Por otra parte, es razonable que en aquellos territorios donde haya más ciudadanos con rentas altas y/o más empresas con beneficios, paguen más impuestos, independientemente de que el gasto público sea equitativo en función de las necesidades de los ciudadanos que residen en cada comunidad autónoma. Por tanto, intentar establecer un sistema de financiación de las comunidades autónomas que equilibre las balanzas fiscales rompería esa solidaridad. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego
 
 
 
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