Buenos días y buena suerte (13.08.14) - Un mundo en guerra
 
         Ahora que se está celebrando el aniversario de la  I Guerra Mundial con actos de recuerdo a los que murieron y con un alto espíritu de reconciliación entre las naciones participantes, no podemos olvidar  que el mundo sigue en guerra y que a la cifra de muertes, que se cuenta por millares, hay que añadir la de los refugiados, cercana a los 51 millones de los cuales la mayoría son menores de edad, que se ven obligados a abandonar sus hogares y establecerse en campos de refugiados en condiciones de precariedad y dependencia vergonzosas.  Muy pocos acaban volviendo a sus hogares de origen, que es el mayor deseo que albergan en sus corazones.

        Prácticamente en todo el mundo existen conflictos. Unos son más mediáticos que otros. Se venden mejor como noticia cuando en  ellos están implicados países más conocidos, como ocurre en los conflictos de Ucrania y la Flanja de Gaza;  otros, como los que suceden en África, pasan casi desapercibidos.  Según el Informe Alerta que elabora la Escola de Cultura de Pau, en 2013 se registraron 35 conflictos armados, la mayoría en África, con 13 enfrentamientos, que concentró la mitad de los conflictos de mayor intensidad, seguido de Asia, con 11 conflictos armados que se caracterizan  por el peso de las disputas identitarias regionales, así como por la amplia presencia de disputas de larga duración. Les siguen Europa y Oriente Medio con cinco y uno en América Latina. El informe refleja también las causas principales de estos conflictos, de los cuales casi dos tercios fueron motivados por la oposición a un determinado Gobierno o al sistema político, económico, social o ideológico de un Estado.

        A la  cifra de muertos y refugiados hay que añadir la constante violación de los derechos humanos y la opresión que sufren en especial las mujeres y los niños. Sus vidas quedarán desgarradas para siempre. Los organismos internacionales poco pueden hacer por evitarlos y muchos países se lavan las manos con el envío de ayuda humanitaria.  Las razones geo-estratégicas entre los estados, con sus intereses ocultos, se imponen  sobre el sufrimiento de las poblaciones afectadas. Por desgracia, el segundo jinete del Apocalipsis sigue cabalgando.

        Parece como si la guerra fuese una condición humana inseparable de nuestra cultura. Es muy difícil definir de una manera sencilla cuáles son las causas de las guerras;  mucho se ha divagado desde la antigüedad del porqué existen las guerras: para unos, el hombre es agresivo por naturaleza, para otros es algo intrínseco y consustancial con el ser humano. Lo cierto  es que el fenómeno bélico se ha dado en todos los pueblos y todas las culturas, y nada nos indica que no vaya a ser así en el futuro.

        ¿Nos tenemos que resignar a ello? Eso jamás. Habrá que fortalecer la conciencia cultural del ser humano contra la violencia y reforzar los organismos internacionales, para que queden fuera del control de las grandes potencias que son las que ahora hacen y deshacen a su antojo. Sé que esto es fácil decirlo pero habrá que seguir luchando para construir ese camino hacia la paz duradera. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego
 
 
 
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