Buenos días y buena suerte (8.10.14) - TARJETAS NEGRAS
 
        No hay ninguna duda de que la noticia más impactante de la semana pasada ha sido el caso de las llamadas “tarjetas negras” de Caja Madrid y Bankia. La noticia se ha reflejado en todos los medios de comunicación, acompañada de múltiples comentarios, y han empezado a producirse dimisiones, en principio escasas teniendo en cuenta que los beneficiarios han sido 82. En este selecto grupo había de todo: políticos, consejeros reales, sindicalistas, etc. De todo lo visto y leído, personalmente me han gustado dos pequeños comentarios a modo de síntesis, uno a cargo del dibujante El Roto  que representa  a un hombre meciéndose en una hamaca mirando un fondo de mar y dice ”tantas novedades y ninguna nueva”.  La otra corresponde al escritor Manuel Rivas que al referirse al eufemismo de los 15,5 millones de euros gastados dice “las putas tarjetas no tenían ideología. Más bien, las tarjetas son la ideología”.

        Este país está aún muy podrido por dentro como consecuencia de años  de mediocridad política y social, donde se han inculcado a la sociedad falsos valores,  y donde el valor supremo lo ha marcado el dinero. El Roto representa con su viñeta esa podredumbre que va rezumando poco a poco, según las circunstancias, pero que siempre tiene el mismo origen. De ahí los múltiples casos de corrupción que siguen aún abiertos en España y que se van incrementado a medida que pasa el tiempo. Los más recientes son el caso Pujol y toda su familia y ahora sale el de las tarjetas negras. Seguro que tendremos más casos en lo que queda de año. La herida del cuerpo enfermo sigue y seguirá supurando.

        Respecto al comentario de Manuel Rivas está claro que el dinero, para muchos, ha sido y sigue siendo la verdadera ideología, muy unida al modelo de capitalismo neoliberal que domina el mundo. Su reflejo deslumbra a todos y algunos lo adoran sin límites. No lo cuestionan y dejan a un lado su moral y ética personal. Por eso resulta inaudito escuchar comentarios como:  “a mí nadie me dijo que eso fuese ilegal”, “en otros sitios también se hace”.  Ya se ha perdido la capacidad de análisis ético de tus propios actos y se dejan seducir sólo por “la plata”. La tarjeta era como un pozo sin fondo donde tú podías  ir arrojando tus vanidades personales y sociales sin costarte nada. Podía ser una comida opípara con tu familia y conocidos o disfrutar de una suite de lujo con una querida muy profesional y cosas así y todo eso sin cuestionarte nada. Te sentías un hombre importante y tu tarjeta era tu único dios.

        Este ejemplo de las tarjetas sin fondo es otra prueba más del nivel del descaro, apropiación indebida y nepotismo del sinvergüenza de Sr. Blesa. No solo hemos tenido que recuperar a Caja Madrid y Bankia todos los españoles sino que hemos podido leer a través de los correos intercambiados por este personaje   la verdadera calaña de este señor y el uso interesado que hacía del poder que tenía en la entidad financiera. Todo vomitivo y aún se queja de que se siente acosado y que no puede salir a la calle. Lo mejor para que eso no le suceda es que esté entre rejas. 

        ¿Cuándo acabará este goteo de mediocridades? ¿Se están haciendo las depuraciones necesarias en el país? Creo que el problema va para largo aunque aparecen algunos signos evidentes de cambios. Los grandes partidos empiezan a ver las orejas al lobo ante el avance de Podemos, que basa una gran parte de su fuerza en la denuncia de la cantidad de  basura que tenemos en  España y muchos españoles confían en su mensaje. Estos casos continuos de corrupción se están haciendo la campaña electoral. 

         Saludos y suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
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