Buenos días y buena suerte (19.11.14) - Enchufismo
 
        Parece que hay algún resquicio de que se puede estar produciendo una regeneración social y política en la sociedad española, aún incipiente, gracias a la presión ciudadana, a las actuaciones judiciales  contra la corrupción y a la aparición del nuevo partido Podemos que tuvo su inicio en los movimientos del 15-M. La mierda está saliendo poco a poco a flote, aunque posiblemente quede aún mucha escondida, y el modelo de bipartidismo político puede estar a punto de perder su hegemonía. Este modelo ha sido una patente de corso que ha permitido que esto sucediese con cierta impunidad.  

        Otro elemento más de esta podredumbre que nos rodea es el enchufismo que se practica en todas las Administraciones Públicas y en las empresas con mayoría del Estado, las Autonomías o Ayuntamientos. No hablo de lo que ya todos sabemos: casos como el de Miguel Blesa  en Caja Madrid con el apoyo del Sr. Aznar. Anterior a éste, el mismo señor metió en Telefónica a su íntimo amigo de colegio Juan Villalonga. A las Cajas de Ahorros llegaron muchos arribistas con apoyo político que han hecho verdaderas escabechinas como se ha visto recientemente. Cito algunos casos pero en la mente de todos resuenan muchos más. Tan dañino como estos casos-estrella son las prácticas cuotidianas de enchufismo, que suenan como de menor nivel  y que están extendidas en todas las administraciones, de todos los colores y a todos los niveles. No sólo producen injusticias a terceros mejor preparados sino que crean para siempre una incompetencia y dependencia en la organización administrativa. Desde ordenanzas a puestos directivos en las empresas participadas pasando por jefes de departamentos y funcionarios en general. Sin olvidar los famosos  asesores que rodean enseguida a los políticos de turno y que en muchos casos arrinconan a departamentos administrativos formados por profesionales, pero que resultan molestos a muchos políticos de bajo nivel.

        Los ciudadanos comentan en sus círculos privados cientos y miles de casos de este tipo. Posiblemente no todos sean ciertos porque mucho de lo que se dice puede ser debido a envidias y despechos personales pero es un rumor que circula habitualmente en todas las administraciones. Se sabe que en España el nivel profesional del funcionario independiente ha ido perdiendo fuerza y presencia en las estructuras organizativas de las administraciones, cayendo cada vez a niveles más bajos y su espacio está sido ocupado por masas de enchufados o puestos a dedo por el poder político. Todo ello contribuye a tener peor control y calidad en las decisiones administrativas. No se ha librado ninguna institución aunque las más contaminadas han sido las diputaciones. El ejemplo de la de Orense es paradigmático. En algunos sitios se han llegado a confeccionar .árboles genealógicos-familiares–políticos que demuestran de qué estamos hablando. 

        Casi es una cultura española este asunto del enchufismo, con fuertes raíces caciquiles que vienen de lejos. En el pasado lo practicaba el terrateniente, el cura y el notario de la localidad y poco a poco se mimetizó en toda la sociedad, buscando atajos para el empleo o medrar en una administración. Es normal escuchar comentarios como estos: “¿Conoces a alguien que me pueda echar una mano en tal administración?” o bien “Tenemos la suerte de conocer a alguien muy importante en la Diputación”. Todos hemos sido testigo de ello. Por eso, al margen de lo que está ocurriendo en niveles mucho más altos y, por consiguiente, con consecuencias más dañinas, debemos erradicar culturas y formas de hacer que nos tocan a todos. Cada español es un pícaro en potencia y cuando tenemos ocasión, la aprovechamos. Debemos buscar también la ejemplaridad en cada uno de nosotros y no quedarnos sólo con el desahogo de decir ¡Cuantos sinvergüenzas tenemos en este país!

        Salud y suerte.



Antonio Gallego
 
 
 
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