Buenos días y buena suerte (24.12.14) - LA CRUDA REALIDAD
 
        Parece que el Sr. Torres Dulce, ex Fiscal General del Estado, le ha salido rana al gobierno que lo nombró hace ya cerca de tres años.  Como no lo podían cesar, ha sido él mismo quien se ha marchado  alegando  “razones personales”, ese pozo sin fondo donde se ocultan las verdaderas razones de tanta gente que utiliza esa expresión para salir por la puerta falsa debido a presiones políticas subterráneas. Por desgracia, todos se aplican la ley del silencio, la conocida “Omertà” de los mafiosos sicilianos y tendrá que pasar mucho tiempo para conocer la realidad. Estos silencios son un desprecio al ciudadano y suponen una depreciación profesional y personal del que los practica ya que ejercían una función pública que siempre requiere una explicación pública y bien que se encargan de hacerlo cuando les conviene.  Estamos en un país tan enmarañado que hay cosas que nadie se las cree a no ser que al interesado le hayan descubierto un cáncer terminal, que no es el caso. Todo el mundo sabe que el PP está acosado por múltiples procesos judiciales, muchos de los cuales han sido apoyados desde la fiscalía y eso no se perdona, más cuando están las elecciones a la vuelta de la esquina. Por todo ello, se da por sentado que esta dimisión es en realidad una destitución en toda regla.

        Es triste contemplar  esta naturalidad establecida desde hace tiempo en España  de “que lo que no se puede hacer en términos jurídicos se puede conseguir políticamente por vías soterradas y espurias” como indica el jurista Javier Pérez Royo. Esto sí que es una forma de corrupción política de primer orden ahora que el partido que nos gobierna quiere sacar pecho contra la corrupción y presume con el Portal de la Transparencia, como un niño al que le han comprado un juguete nuevo. Como dice el citado jurista este tipo de corrupción desnaturaliza las instituciones ya que se las priva de  desempeñar la función que tienen encomendada y se las devalúa ante sus propios miembros y ante los ciudadanos en general.

        Siguiendo con el tema judicial, también hemos  conocido esta semana la carta firmada por 13 jueces de la Sala de lo Penal del Supremo  protestando por las injerencias políticas y mostrando su hartazgo por los ataques vertidos por algunos ministros por decisiones que no les han gustado, en este caso   sobre la excarcelación de etarras. Lo curioso es que todos ellos se ponen a veces muy finos y, en algunos casos, mostrando sonrisa de conejo  dicen: “Nunca  comentamos las decisiones judiciales” y de corrido hacen referencia a la importancia de respetar la separación de poderes. Pura hipocresía y oportunismo.

        Con estos mimbres,  ¿quién se puede creer lo de la regeneración democrática? Nadie. El PP sabe que lo único que les puede salvar de darse un batacazo electoral es la economía. Por eso tanta insistencia en el mensaje de que España ya está en clara recuperación y que en 2015 creceremos incluso por encima del 2 %. Lo repiten todos, como papagayos. Hasta ahora los ciudadanos siguen perplejos ante tanta escenografía política, tan alejada de la realidad que ven nada más pisar la calle. También observan, y se escandalizan,  al ver como a Ana Mato nada más dejar de ser una de las ministras más criticadas por su mala gestión así como por las dudas sobre  corrupción, la nombran  vicepresidenta primera de la Comisión de Cooperación Internacional  ¡qué sabrá esta señora de ese tema! con un complemento salarial de 1.000 euros al mes. Algo así ocurrió con el dimitido ministro de Justicia Sr. Gallardón que nada más dejar su puesto se enganchó al Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid con un sueldo de 8.500 euros al mes. Esta realidad sí que la ve todo el mundo.

        Como podrán comprobar, el PP está cambiando a toda velocidad. Cuidado no les atropelle.

        Salud y suerte


Antonio Gallego
 
 
 
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