Buenos días y buena suerte (7.01.15) - Nuevo año
 

        Empieza un nuevo año y me viene a la cabeza la frase  “virgencita, que me quede como estoy” que seguro corresponde algún chiste de mal gusto. Pienso enseguida, algo avergonzado, que no es el deseo que mejor se ajusta al momento actual  teniendo en cuenta la cantidad de gente y familias que están viviendo en este país en una situación límite. Solo serviría, en todo caso, a una parte muy escasa de población. Uno recuerda de su época de estudios el conocido principio de Pareto, basado en el conocimiento empírico, que enunciaba que dentro de una sociedad las personas se dividían naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco»; se establecía así la regla 80-20 según la cual el grupo minoritario, formado por un 20 % de población, ostentaba el 80 % de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80 % de población, el 20 % de ese mismo algo. El principio de Pareto se ha aplicado con éxito a los ámbitos de la política y la economía. Se comprobó que en cualquier sociedad aproximadamente el 20 % de la población ostentaba el 80 % del poder político y la abundancia económica, mientras que el otro 80 % de población, lo que Pareto denominó «las masas», se repartía el 20 % restante de la riqueza y tenía poca influencia política.

        En los momentos actuales, dentro de la economía neocapitalista,  el principio de Pareto cada vez se cumple menos y en algunos casos, como es en la distribución de la riqueza en el mundo, podemos estar en la regla de 5-95 o menos según los informes conocidos. Pero no necesitamos irnos muy lejos para comprobarlo. Aquí mismo, en España, la desigualdad alcanza  cifras cada vez más dramáticas. Según Eurostat (2014), España ha incrementado su desigualdad, medida por el coeficiente de Gini armonizado de la renta disponible de hogares equivalentes de la UE, desde 0,313 en 2006 a 0,344 en 2010 y a 0,350 en 2012 y casi seguro que habrá aumentado en los momentos actuales. Dicho coeficiente mide la desigualdad en la distribución de la renta, que abarca desde 0, en que todas las personas tienen la misma renta disponible, a 1, en que una sola persona detenta toda la renta disponible. España es hoy el segundo país más desigual de la UE, tras Letonia (0,357).

        ¿A qué se debe este incremento de la desigualdad en España? Según el economista Guillermo de la Dehesa se debe a tres factores: Una primera hipótesis es que los países del área euro con elevados déficits por cuenta corriente, al no poder devaluar ya su moneda por estar dentro del euro, han tenido que hacer una fuerte devaluación interna, reduciendo sus costes salariales y aumentando su productividad. Una segunda hipótesis consiste en relacionar desigualdad y aumento del desempleo, que afecta especialmente a personas con rentas medias y bajas y a jóvenes en edad de trabajar. Una tercera hipótesis es que el estudio del Eurosistema sobre la financiación de los hogares del área euro muestra que el patrimonio medio por hogar en España alcanza los 285.800 euros, superior al de Alemania (195.200), Francia (229.300) e Italia (280.000). La única explicación posible de tan elevado patrimonio neto en España es que el 82,7% de sus 18 millones de hogares posee una vivienda en propiedad que, en buena parte, ha pagado. Dicha desigualdad respondería a que muchos de los nuevos hogares no han pagado su hipoteca o no pueden pagarla y a que la caída media del 35% del precio de las viviendas ha afectado más a los hogares de menor renta. Esto se visualiza en el dramatismo de los desahucios que según los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre ejecuciones hipotecarias y desahucios del segundo trimestre de 2014 acumula casi 570.000 ejecuciones hipotecarias y que lejos de disminuir, sigue aumentando

         Ante esta realidad, resultan escandalosos los casos que hemos conocido y los que aún quedan por conocer de cómo  una caterva de sinvergüenzas se han aprovechado de nosotros desde las estructuras de su poder político y económico. La única solución justa es que devuelvan el dinero y se pudran en la cárcel. Esto sí sería un buen deseo para el año que se acaba de iniciar.

        Salud y suerte.


Antonio Gallego

Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 5 de enero de 2015

 
 
 
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