Buenos días y buena suerte (11.02.15) - LA CARA Y LA CRUZ
 

        En mi anterior artículo daba mi opinión personal, sólo personal, sobre IU en la capital. Usando un símil, sería la cara de la moneda política de la izquierda en la ciudad.  Hoy haré lo mismo sobre el PSOE, que en estos momentos se encuentra dentro de una tormenta profunda y que de alguna manera representa la cruz de dicha moneda. Mis comentarios nacen desde una visión exterior como ciudadano de a pie, observador y curioso, sin conocer para nada los detalles íntimos y concretos de la organización. Tampoco tengo ningún “insider”, usando una terminología sajona. Alguien puede pensar que eso ya invalida mis opiniones pero, por experiencia, creo que a veces la simplificación sirve para ver mejor las cosas que ocurren a nuestro alrededor. Por otro lado, el ciudadano que deposita su voto en una urna se mueve por apreciaciones sencillas. No se le puede pedir que se sumerja en las aguas procelosas de los partidos políticos y sus crisis.

        Como toda tormenta, seguro que lleva gestándose  desde hace tiempo. Puede que venga desde muy lejos pero como mínimo desde los resultados obtenidos en 2011 donde el PSOE pasó en la capital de tener ocho  concejales a seis, perdiendo un 8 % de votantes. Los malos resultados siempre agudizan las crisis. Se dejó definitivamente atrás el espejismo ocurrido en 2007, que al obtener ocho concejales como en anteriores elecciones Carlos Hernández tocó su última oportunidad de ser alcalde si IU y Adeiza le hubiesen apoyado. Aquella hipotética unión, visto de lejos, casi estoy seguro que hubiese sido un rotundo fracaso.

        No sería justo decir  que sea una tormenta solamente zamorana ya que tiene tintes nacionales, regionales y  locales.  El PSOE nacional inicia su declive a partir de 2010 como consecuencia de la crisis económica y también, de alguna manera, debido  al fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña. A partir de 2011, el partido perdió poder en casi toda España incluida Castilla y León y Zamora, no sólo en la capital sino también en la provincia.  A partir de ese momento el PSOE nacional ha vivido momentos movedizos y confusos que no sé si se han cerrado con la llegada de Pedro Sánchez a la Secretaría General. Sin ir más lejos, en esta Comunidad, el partido ha estado metido en líos hasta casi hace dos días a consecuencia de la elección de su Secretario Regional contando como atizador con el nefasto Oscar López, anterior Secretario de Organización del PSOE. Resulta sorprendente que el Sr. Rubalcaba, al que siempre consideré inteligente y profundo político, no descubriese a este follonero de la política ahora arrinconado no sé dónde.  El Sr. López también influyó y enconó  sobremanera todo lo que ocurrió en Zamora desde la crisis con Carlos Hernández y  ha repercutido también en el mandato de Antonio Plaza. La militancia quedó tocada y dividida. Tampoco podemos dejar a un lado la sombra alargada y siempre presente  de Demetrio Madrid y “family”. No sé si eso es bueno o malo pero los tutelajes suelen ser siempre interesados y perversos.  A pesar de todos estos vaivenes, siempre a peor, hay que reconocer que desde ya hace muchísimos años el PSOE en Zamora no ha contado con líderes ni secretarios generales reconocidos y que la desunión  dentro del partido ha sido evidente y constante.

         Todo este proceso ha causado cicatrices y divisiones internas que han acabado por estallar ahora. No se puede decir que haya sido una sorpresa ya que muchos militantes,  desde dentro, intuían que podría pasar. Posiblemente lo que no pensaban es que fuese ahora, justo antes de unas elecciones municipales y regionales, cuando  intentan dar a conocer a un nuevo candidato para la alcaldía de la ciudad. Peor imposible. Por desgracia se ha abierto un fuego cruzado entre grupos y personas muy penoso y que ya ha producido, sin lugar a dudas, un daño profundo, por mucho que se quiera disimular. Por otra parte, me sorprende que todos los afectados exhiben sus razones de partido, apuntando siempre hacia adentro,  pero qué pocos han pensado en los ciudadanos que les dieron sus votos en su día o que querían volver a tener alguna ilusión cara al futuro con las siglas PSOE. De eso no he oído nada.  Me parece vergonzoso intentar ser protagonista, aunque sólo sea por breve tiempo, a costa del  daño que unos y otros están haciendo a un partido que en ciertos momentos fue fundamental para este país.

         En estas condiciones de mar del fondo, ya antiguo,  comprenderán Vds. que no se puede hacer una oposición metódica y constructiva, que requiere entrega y planificación, digan lo que digan.  Solo me queda desearles que hagan su propia catarsis interna y  silenciosa,  que no será cuestión de un día, si quieren representar a los ciudadanos zamoranos correctamente.

        Salud y suerte.


Antonio Gallego

 
 
 
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