Buenos días y buena suerte (10.03.15) - INAGURACIONES
 

        Siempre he aborrecido el ritual de las inauguraciones políticas de edificios, carreteras, monumentos y obras públicas llevadas a cabo normalmente antes de cualquier convocatoria electoral. Es una costumbre típica española como la siesta y el tapeo. Y gracias que la reciente Ley Electoral las prohibió en el periodo previo a la votación. En estos actos, la presencia de los políticos de turno, siempre ligados al partido que gobierna, hacen un alarde vergonzoso y forzado de representatividad de algo que está dentro de sus obligaciones con los ciudadanos que las pagan con sus impuestos. En algunos casos se acompañan además de placas o monolitos para que quede constancia de quienes fueron los excelentísimos señores que las inauguraron. La mayoría acaban pintarrajeados o destruidos con el tiempo.

        Estos años anteriores el asunto de las inauguraciones ha estado en dique seco por presupuestos escasos y también porque deliberadamente se han retenido obras para 2015, año repleto de elecciones. Pero ahora ha tocado el momento de visualizar al máximo estos espectáculos en los  medios de comunicación y a hacer a los políticos más visibles ante los ciudadanos. Hace unos días hemos presenciado en Zamora el primer aperitivo de este carrusel de banalidades celebrado a bombo y platillo: la finalización de las obras de mejora de San Pedro de la Nave y su zona de servicio. El pequeño pueblo de El Campillo y sus modestas gestes de campo contemplaron atónitos el desproporcionado cortejo de coches oficiales, figuras trajeadas, abrazos profundos y caras sonrientes que contrastaba con la fisonomía sobria del entorno.  Además, sin ningún empaño, el presidente de la Junta, Sr. Herrera, utilizaba el  acto para hacer campaña descarada por la candidata del PP para el Ayuntamiento de Zamora. La falta de pudor y medida no tiene límite en estos personajes.

        Si en cualquier red social lanzas la pregunta siguiente: “Los políticos apresuran inauguraciones antes de que empiece la precampaña. ¿Qué te parece?”, te encontrarás con un aluvión de críticas, insultos incluidos. Y no es de extrañar ya que la imagen de muchas inauguraciones hechas en la etapa de la crisis ha sido vergonzosa, además de que muchas han quedado sin terminar o usar. Tengo mis dudas de que estas ceremonias vacías favorezcan el voto al partido que las realiza y más después de las cosas que han ocurrido en España y que aún no  han terminado de aparecer todas. Sorprende de que aún no se hayan enterado de que el ciudadano demanda otras formas distintas de hacer las cosas; parece que actúan más como propietarios que como delegados y gestores de bien común.

        ¿Por  qué no se olvidan de una vez por todas de estos actos absurdos, más parecidos a ceremonias antiguas llenas de falso boato que parecen estar hechas  para cultivar falsos egos y favorecer un narcisismo barato? ¿No se dan cuenta que  la gente normal no acepta ya estas ceremonias endogámicas alejadas de la realidad social? Por lo visto muchos políticos siguen pensando que en este país las cosas no deben cambiar.

        Salud y suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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