Buenos días y buena suerte (30.09.15) - Elecciones catalanas
 
        Decía el otro día Iñaki Gabilondo en su comentario  habitual en la SER que si la  imprevisión ante la crisis económica le costó la presidencia del gobierno al Sr. Rodríguez Zapatero, así mismo la imprevisión ante la escalada independentista por parte del actual gobierno debe costarle el puesto al Sr. Rajoy. Y añade: “la lección de fondo es que  la actual Cataluña no cabe en la actual España; los independentistas tienen un plan común, una hoja de ruta para separarse de España  y los no independentistas no tienen ningún plan común, ninguna hoja de ruta para reconectar a Cataluña con España”.  Personalmente estoy de acurdo con estos comentarios.

Pocas veces he sentido tanta vergüenza como español al ver  actuar a nuestro presidente del gobierno con tan poco nivel de hombre de Estado ante un problema vital para España. Es ya de sobra conocida su pasividad en el manejo de los tiempos y la retranca pueblerina con que adorna sus comentarios. Su capacidad comunicativa y estilo están llenos de rigidez que repele al auditorio y que, en el tema catalán, ha incrementado el número de independentistas de manera clamorosa. Sus declaraciones después de los comicios catalanas siguen siendo las de siempre; parece que no se entera de nada, está como sonado en este asunto con el silencio fiel de sus colaboradores.

La situación se ha dejado pudrir mucho tiempo sin hacer nada desde el punto de vista político, sólo apelando al marco legal constitucional, y ya estamos en un punto de casi imposible retorno. Ahora todo el mundo mira hacia las próximas elecciones generales para ver si arrojan algo de luz con la aparición de nuevas mayorías en el Gobierno de la Nación. La tensión se prevé máxima ya que nos podemos encontrar antes de dichas elecciones generales con una declaración unilateral de independencia en el Parlamento Catalán. Por otro lado, no podemos olvidar la debilidad institucional que se va a generar en el país mientras se realiza la campaña electoral y la posterior  formación del Gobierno del Estado.

De los resultados obtenidos en las reciente elecciones catalanas, se admite en general que los partidos independentistas han ganado claramente las elecciones en escaños pero no han conseguido su carácter plebiscitario respecto a la declaración de independencia porque algo más del 50 % de los votos han ido a partidos no independentistas. Personalmente no creo que eso frene para nada a los partidos por la independencia ya que consideran que además dentro del nuevo partido “Catalunya Sí que es Pot”, que es una coalición electoral catalana de izquierdas formada por  Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), Podemos y Equo, hay muchos ciudadanos que también quieren la independencia. Evidentemente, esas interioridades no se sabrán nunca pero tampoco es descabellado el razonamiento. También cabe la sorpresa de que esa reciente coalición se rompa a la hora de votar en el Parlamento Catalán sobre  la independencia de España.  El partido que puede poner más difícil las cosas al Sr. Mas es la CUP ya que no piensa apoyarle como President pero que acabará apoyando claramente a los independentistas.

Como vemos, peor imposible. Alguien dirá que también los partidos independentistas  y sus líderes están haciendo un daño importante a la propia Cataluña que ha quedado quebrada en dos comunidades políticas, sociales y lingüísticas diferentes y han actuado con una enorme deslealtad además de muchas mentiras usando el presupuesto público catalán de una manera descarada para apoyar su causa, cosa que por desgracia ocurre en todas partes. Así ha sido pero enfrente han tenido a un Gobierno Español muy mediocre y una oposición bastante desnortada salvo Ciudadanos que ha obtenido un triunfo espectacular en Cataluña y apuesta fuerte cara a las elecciones generales de diciembre. El sudoku catalán nos hará sufrir durante mucho tiempo.

De todas formas, no será fácil que la comunidad internacional reconozca una declaración de independencia unilateral siempre que no se celebre un referéndum que tenga sólo una pregunta clara y simple además de las opciones  SI/NO  y se haya definido previamente qué porcentaje de mayoría es la necesaria para alcanzarla, siempre superior al 50 %.

Por desgracia, esto continuará.

Salud y suerte.


Antonio Gallego

 
 
 
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