Me duele Cataluña (4-11-2010)
 
        No me resulta fácil quitarme de la cabeza el problema de Cataluña. En prácticamente toda mi vida, la región de España que más tensionaba al Estado por su deseo de independencia era Euskadi debido a la presión que ejercía el terrorismo de ETA. También el PNV intentó sacar su nueva propuesta de Estatuto Político para la Comunidad de Euskadi, el conocido Plan Ibarretxe, que él mismo presentó en el Congreso en enero de 2005 y fue rechazado por 313 votos en contra. Y en principio ahí acabó la historia; ahora el PNV y Bildu muestran una actitud cautelosa, no involucrándose demasiado en el tema catalán en espera de conocer el final de esta historia. El problema catalán ha seguido una trayectoria totalmente diferente, sin recurrir para nada a la violencia y movilizando a mucha gente con apoyo de organizaciones ciudadanas.   Nadie duda que Cataluña siempre fue diferente respecto a otras   comunidades españolas por su lengua, cultura  y dinamismo social pero el modelo autonómico  acabó con “café para todos”. Los hechos son de sobra conocidos: anulación por parte del Tribunal Constitucional en 2010 de algunos artículos del nuevo Estatuto Catalán ratificado en marzo de 2006 en las Cortes Generales ; triunfo de CiU en las lecciones de 2010; debate de investidura con un discurso en el que el Sr. Mas proponía que Cataluña comenzase una «transición nacional» hacia la aplicación plena del «derecho a decidir» de los catalanes; aprobación en el Parlament de Catalunya  del denominado «pacto fiscal»  con semejanzas al concierto económico  del País Vasco y posterior reunión del Sr. Mas con el presidente Rajoy que respondió que no había margen para negociar la propuesta.  En ese momento Artur Mas señaló que Cataluña debería realizar una profunda reflexión y a tomar decisiones hacía la independencia. Ahí empezó todo el proceso que ahora tenemos entre manos.

En estos momentos el problema catalán está más complicado que nunca y los nervios y prisas están en ambas partes. Nadie sabe a ciencia cierta cuál será su final ni por donde se romperá el proceso abierto. Los independentistas no pueden parar ya la dinámica social que han abierto y el Sr. Mas tiene asumido su papel de mártir si llega el caso. Lo mismo le ocurre, en sentido contrario, a nuestro actual presidente del Gobierno. Todo indica que surgirán serios problemas antes de que se celebren las Elecciones Generales el 20 de diciembre. Nadie descarta que se suprima la autonomía en Cataluña ni que las fuerzas de Orden Público acaben impidiendo el uso del Paramento Catalán a los representantes elegidos. Tampoco se descarta la inhabilitación de cargos electos en la Comunidad.

Si se llega a esa tesitura ¿cuál será la reacción de la sociedad civil catalana? ¿Qué medidas adoptará la Asamblea Nacional Catalana  y que consigna trasladará a sus millones de seguidores? ¿Cómo reaccionará el “seny catalán” y “los botiguers”? ¿Puede aparecer algún atisbo de violencia por parte de algún grupo minoritario? Muchas preguntas y ninguna respuesta segura.

Por eso me quita el sueño el problema de Cataluña.

Salud y suerte.


Antonio Gallego

 
 
 
Volver
Subir