Juramento del Silencio (11-11-2015)
 
        No sé si existe alguna controversia ciudadana en el asunto de la negativa del Alcalde de Zamora a no pronunciar el llamado juramento  en la Procesión del Silencio que según reconoce el presidente de la citada cofradía comenzó a hacerse a partir de 1947. Natural, piensa cualquier ciudadano que ya tenga algunos años. Después de acabar la Guerra Civil todo el mundo se apuntaba a esas cosas ya que España era católica sí o sí y había que visualizarlo. Recuerdo que mi padre, que no sentía especial atracción por la Semana Santa, se apuntó a la cofradía llamada entonces  de “los excombatientes”, hoy Tercera Caída,  también después de nuestra cruel guerra. No eran tiempos para correr riesgos y había que sacar pecho para situarse mejor que otros. Eran tiempos difíciles aquellos de la posguerra.  La hipocresía, el oportunismo y el postureo como les gustaría llamarlo a algunos del Partido Popular (PP) estaban a la orden del día y aquello se convirtió en sagrada tradición con el tiempo ya que ha continuado así hasta la negativa del actual alcalde. Ya lo decía Montesquieu, la tradición es la madre de todas las ignorancias.

Perlas sobre este tema las tenemos en dos representantes del PP en la ciudad. La Sr. Clara San Damián decía recientemente: "Arrodillarse ante el Cristo de las Injurias debería ser un motivo de orgullo para el alcalde de Zamora". Parece que no sabe que los temas de conciencia tienen prioridad sobre otras cuestiones. Su propio partido ha permitido a sus diputados y senadores el voto disidente en alguna votación especialmente delicada, ligada a asuntos de conciencia. Pero qué va a decir esta señora desde la oposición y ahora que posiblemente vaya en la lista para el Senado por Zamora. También corresponde al Sr. González Prada este comentario hecho a los pocos días del primero: “el momento del Juramento del Silencio es uno de los momentos más emocionantes y trascendentes que yo he vivido, especialmente en esos duros años de cruel tortura de ETA en los que la memoria de compatriotas asesinados nos llenaban a todos el corazón de rabia, los ojos de lágrimas y el Cristo nos llenaba el espíritu de esperanza y confianza en que aquella barbarie terminaría, confiando en el estado de derecho”. Emocionante. Vaya empanada mental.

Personalmente me parece bien que el Sr. Guarido haga prevalecer su no sentimiento religioso y también dejar claro que no se debe mezclar lo civil con las creencias religiosas ya que a muchos votantes nos molesta. Además llevamos años soportando este triste espectáculo ¡Nos merecemos una tregua¡ Por otra parte, seguro que en la ciudad se forma enseguida cola de figurantes para pregonar ese juramento además de creer  en lo que dicen aunque seguro que asistiremos a mucho éxtasis y palabras huecas. Pero por favor, no inviten a estos dos miembros del PP.

Salud y suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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