Buscar soluciones (23-12-2015)
 
        Ya tenemos resultados electorales cerrados del 20-D y las descripciones que más se escuchan o leen son algo tremendistas: laberinto complejo, caos total, vaya problema que nos hemos creado, nudo gordiano, seguro que vamos a otras elecciones,  esto no hay dios que lo cuadre, etc. Todos los partidos avisan de sus líneas rojas como si no supiesen que ellos no han obtenido mayoría absoluta para imponerlas y que están en política para negociar y llegar a pactos, lo que tantas veces han criticado que no sucedía en la vieja política. Tampoco nos debería sorprender demasiado ya que forma parte del ritual que acaba de iniciarse pero no les quedará más remedio que sentarse en la mesa camilla, verse las caras frente a frente, considerar que los ciudadanos que les han votado son sólo parte de un todo, pensar algo en el país que quieren mejorar y acercar posturas. Yo al menos espero eso así que calma y a no calentar demasiado el ambiente que los españoles somos muy inflamables y explosivos.

Los llamados tertulianos políticos en los medios de comunicación, politólogos de toda calaña y cadenas televisivas “calientes” no paran de usar la calculadora buscando el número mágico y filosofal que permita gobernar el país. Cuando encuentran alguno que cuadra, saltan de alegría pensando que ya tienen la solución al margen de las incompatibilidades ideológicas que contenga la mezcla. Quieren ir por delante de la realidad, anticipar noticias no producidas, seguir arrastrando las audiencias por el camino de la ansiedad informativa. Confío que algún día demos la espalda a este estilo periodístico invasivo y ansioso. Parece que quieren conformar la realidad no informar de lo que sucede.

Como se imaginaran, yo no les voy a proponer ninguna solución que resuelva la realidad que han mostrado las urnas. Es lo que los ciudadanos han querido.  Ahora les toca trabajar a los partidos y sus dirigentes, pensando  en todos los españoles no solo en los que les han votado. Vivimos en un mundo muy complejo, tenso e interrelacionado; las necesidades e injusticias que tiene el país son evidentes y no admiten demasiada demora; la economía global y nacional es muy sensible a los vacíos políticos. Tenemos que intentar buscar una solución que seguro que no gustará a todos, eso ya es imposible, pero habría que tener la generosidad y talla política para aceptarla si se produce. Eso es lo que yo deseo a los españoles para el 2016.

Salud y suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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