Momentos delicados (27-01-2016)
 
        No es de extrañar que el personal esté desconcertado y algo asustado con todo lo que ha sucedido este viernes, cuando el Rey cerraba la última jornada de contactos con los tres principales partidos: Podemos, PSOE y Partido Popular. Nunca habíamos vivido una situación parecida en este país y eso siempre crea cierto desasosiego. Imagino que  cada ciudadano, en función de lo que votó el 20-D, tratará de justificar a los suyos pero seguro que también sentirá cierta inquietud por dentro. De todos los lideres, hasta ayer mismo, el más decolocado era Pedro Sánchez ya que se enteró tarde, por el propio D. Felipe VI, de la "jugada" de Pablo Iglesias, hecho que ya conocía el Sr. Rajoy cuando tomó su decisión de no presentarse, por ahora, a la Investidura por ser el partido más votado. El Sr. Sánchez, el pasado viernes, estuvo todo el día fuera de juego. Es entendible, a cualquiera le hubiera pasado lo mismo.

Curiosamente, todos los partidos hacen mucho hincapié a la hora de defender sus posturas en que no quieren traicionar a sus votantes. Me parece un argumento un pelin exagerado y muy manido. Cuando votamos, nadie pensaba en estos escenarios de gobernabilidad con necesidad de pactos ya que no se conocían los resultados. Eran presumibles pero el votante no llega a tanto así que no se debería abusar de ello. Posiblemente ese argumento pretende proteger la intratransigencia de los líderes, que también existe. Eso lo ve hasta un ciego.

El papel más difícil con este escenario lo tiene el Sr. Sánchez, tanto externa como internamente, cara a la sociedad y a su propio partido. Cualquier decisión que tome, si es que la toma ya que podría optar por no aliarse con nadie y  que se repitan las elecciones, será muy peligroso para la supervivencia del PSOE. También tendrá que controlar su propia ambición y la de su equipo de tocar poder y llegar a ser Presidente del Gobierno.

Como sociedad, estamos ante un momento especial en esta nación antigua pero que ahora parece bisoña ante tanta opción y novedad. Se pueden conseguir grandes aciertos pero también se pueden cometer errores de difícil retorno. No podemos simplificar el momento ni engañar al personal. Es normal que estemos preocupados.

Ahora se habla mucho de las condiciones que deberían cumplirse para conseguir pactos, no sólo por los protagonistas sino también por los politologos de turno, pero no debemos hacerles mucho caso ya que hasta que no se sienten en una mesa y se vean las caras, todo es propaganda y tactismo. 

Nota: La reciente investigación de corrupción en el PP Valenciano más la pesada losa de la corrupción acumulada/generalizada en dicho partido creo que lo inabilitan para gobernar al menos  con el Sr. Rajoy como candidato.

Salud y suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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