Información recalentada (10-02-2016)
 
        Hace años comencé a sintonizar la Sexta TV porque me habían hablado de un programa atrevido que denunciaba sin tapujos los abusos del poder, especialmente el político, y que estaba presentado por un tal Jordi Évole, un tipo atrevido, algo descarado pero que elegía y preparaba bien sus presentaciones dentro de un programa llamado Salvados. A través de ese gancho me fui metiendo en otros programas de la cadena, de tipo informativo y pretendido debate más bien político, social y económico excluyendo otros contenidos  que no me decían nada.

Esta cadena es muy joven ya que nació en 2005 y tiene una cuota de audiencia media anual en 2015 del 7,4 %, ligeramente subiendo en el llamado share.  Creo que su gran gancho son los programas de contenido político e informativo  ligados a la denuncia ya sea por corrupción, despilfarro, mentiras políticas y contradicciones de los principales líderes. También ha sido una cadena que ha abierto sus ventanas a los nuevos partidos emergentes, especialmente Podemos y Ciudadanos, lo cual les ha dado un gran atractivo entre los españoles y les ha servido como  plataforma mediática.  

Como dije, así empezó mi interés por esta cadena de la que cada vez me voy alejando más y más. Me sigue gustando casi todo de lo que hace Jordi Évole pero los otros redactores y presentadores me saturan por su estilo siempre incendiario, no graduando demasiado la importancia de la noticia, deseando que todo se convierta en titular ya, atosigando al espectador en la forma de presentar la información y acompañados de colaboradores o politólogos ruidosos, sin respetarse turnos y tratando de introducir la descalificación continuamente. Parece que sólo buscan ruido. Parecen que priman el espectáculo sobre la seriedad de la información y la formación del espectador.

Posiblemente yo sea del estilo de Iñaki Gabilondo y casi todos estos presentadores-estrella me acaban hartando. Tanta intensidad en el gesto - el Sr. Ferreras parece que se te va a meter en el salón de la casa y los ojos de la Sra. Pastor te taladran como los de un inquisidor- creo que añade un punto de manipulación y buscan condicionar al espectador aunque sólo sea en el terreno subliminal.

Ojo: Tampoco soporte el juego-engaño que hacen con los minutos de publicidad.

Salud y suerte

Antonio Gallego

 
 
 
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