Negociaciones (17-02-2016)
 
        No resulta fácil alejarse de todo este torbellino político ligado a las conversaciones que se están llevando a cabo para lograr  un pacto de investidura. Parece que la opción que cuenta con más posibilidades giraría en torno a lo que pueda conseguir el PSOE, que mira hacia la derecha moderada y limpia de corrupción que representa Ciudadanos y hacia la izquierda más combativa que forma Podemos con el añadido de algún otro grupo menor en diputados. No creo que exista otra posibilidad ya que un pacto del PSOE sólo con la derecha, con PP y Ciudadanos, me parece imposible y sería un despropósito por lo que en estos momentos significa el PP, enfangado en la mierda estructural de la corrupción que seguirá manando por mucho que el Sr. Rajoy le quite importancia. Este mismo domingo presentó la Sra. Aguirre su dimisión como presidenta del PP en Madrid, todo un símbolo del partido, dejando totalmente descolocado al Sr. Rajoy que está acartonado políticamente. Parece un zombi. Ese partido, a pesar de haber ganado las elecciones, necesita pasar a la oposición por el bien de este país, empezando por ellos mismos. Entiendo que sientan un enorme vértigo y miedo a perder todo el poder acumulado en las estructuras del Estado además del gran  número de políticos y funcionarios afines que perderán el empleo pero esto es lo que ocurre cuando no se gobierna. Comprendo su pánico pero se lo han ganado solitos.

No debemos descartar más sorpresas aún en el PP ya que la presión tanto interna como externa sobre el partido será enorme.  Si el Sr. Rajoy se aplicase así mismo ese sentido común del que tanto alardea ya habría dimitido y dejado paso a otra persona de su partido. Si además tuviese una mínima visión de hombre de Estado debería apartar a su partido de cualquier intento de investidura, en si misma imposible, y permitir la gobernabilidad declarando la abstención de su partido.

Personalmente no vería con malos ojos un acuerdo de gobierno entre el PSOE y  Podemos que además contase con la abstención de Ciudadanos en la sección de investidura que podría exigir por ello algún pacto concreto para consensuar temas tan importantes en materia de Contingencia Social Extrema, Educación, Fiscalidad, Gasto Social y Mercado Laboral entre otros además de negociar con Bruselas mejores condiciones con respecto al déficit. Ya sé que en estos momentos hay mucho francotirador y puristas que sólo buscan las esencias ideológicas propias y lo que digo les puede parecer escandaloso pero  la realidad española es como es y así lo hemos visto reflejado en los resultados electorales obtenidos.

Los escollos más duros de este posible acuerdo parece que están en los temas de la estructura del Estado y más concretamente en el conocido tema de las consultas a los territorios que propone Podemos, apoyado y presionado por las diversas “mareas” que tiene asociadas  en los diferentes territorios del Estado. Curiosamente nadie ha querido profundizar demasiado en la forma de abordar este  tema vital y que podría ser importante para acotar el problema como son  las condiciones que deberían tener esas hipotéticas consultas. Hay referencias internacionales ya muy consolidadas, especialmente en Canadá donde el Tribunal Constitucional y su Gobierno, con apoyo internacional, las delimitó con claridad. De resultas de anteriores debates y de la sentencia de la Corte Suprema de Canadá, se preparó una Ley de Claridad con los siguientes puntos clave:

- La Cámara de los Comunes de Canadá tiene el poder de decidir si la pregunta del referéndum de un hipotético proceso de secesión es clara antes de ser sometida a votación. En concreto se indica que cualquier pregunta no referida únicamente a la secesión debe ser considerada poco clara.

- La Cámara de los Comunes tendría la facultad de determinar si una clara mayoría se habría producido en un referéndum, lo que implicaría que algún tipo de mayoría reforzada sería necesaria para considerar que el resultado del referéndum habría sido favorable a la secesión.

- Todas las provincias y las primeras naciones (entidades políticas formadas por aborígenes americanos reconocidas en el sistema político canadiense) deben tomar parte en las negociaciones.

- La Cámara de los Comunes tiene el poder de anular una decisión alcanzada en referéndum si estima que se ha violado alguno de los principios de la Ley de Claridad.

- La secesión de una provincia de Canadá requeriría una enmienda a la Constitución de Canadá.

Siguiendo este ejemplo real, el hipotético Gobierno podría proponer al Tribunal Constitucional una resolución basada en las preguntas precisas que el Ejecutivo le transmita sobre este  tema tan controvertido. No sé si el PP podría bloquear una petición de este tipo hasta que no tenga fuerza de Ley pero serviría para ir tanteando opiniones sobre condiciones concretas, incluso las de los propios grupos nacionalistas y “mareas” que quieren la consulta. No es lo mismo pedir una consulta sin condiciones concretas que otra que las tenga y que tenga que contar con toda la nación española. Nos podríamos llevar sorpresas.

Bueno, son sólo reflexiones de una mente algo agotada por todo lo que tenemos encima.

Salud y suerte.


Antonio Gallego
 
 
 
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