Investidura (5-03-2016)
 
        Después de tantos acontecimientos políticos como hemos vivido la pasada semana en relación con la investidura, los que nos dedicamos a escribir de vez en cuando alguna reflexión sobre lo que nos acontece tenemos una tendencia a meternos en el pozo de dichos hechos  y con ello, a veces, contribuimos a hacer más profundo el agujero. En estos momentos, los ciudadanos poco tenemos que decir, a pesar de que todos los políticos nos ponen de referencia, siempre a su favor, como si ya supiesen  de antemano nuestra opinión. Si al final llega la hora de votar de nuevo, será nuestro momento y veremos si las cosas han cambiado. Personalmente creo que sí habrá modificación en los votos ya que el periodo vivido nos habrá dado una nueva visión, más amplia,  de los partidos políticos actuales y sus intenciones.  

Personalmente creo que el ciudadano debe tener una ideología política y social sobre la sociedad en la que vive la  cual impulsa su voto  hacia ciertos partidos o lo aleja de otros. Dicho eso, no me considero un maximalista en temas ideológicos políticos y siempre me gusta no perder de vista la realidad de opiniones que existen en una sociedad compleja como es la española en estos momentos. Eso ha quedado patente en los resultados electorales.

No me disgusta el pragmatismo sobre todo cuando es necesario aplicarlo ya que es necesario para poder gobernar un país, siempre complejo. Los tiempos de sólo ideología, sobre todo si no se tienen suficientes votos,  no los entiendo.  Nos puede meter en un torbellino social que nunca se sabe cómo terminará.

Tampoco me opongo a la transversalidad política aunque en España, salvo en los momentos de la Transición, no se ha llevado a cabo porque no se ha necesitado. Tampoco tenemos demasiado hábito y experiencia, ni por parte del ciudadano ni por los partidos políticos. Es una herramienta que no se debe dejar en el olvido.

Todas estas reflexiones son espontáneas, sin ninguna pretensión más que ser espejo de mis propias dudas internas. Si se leen sólo con la óptica de partido, seguro que a  poca gente le gustarán. Si se leen con visión ciudadana, habrá un poco de todo.

Salud y suerte.

Antonio Gallego
 
 
 
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