El cambio climático provocado por la agricultura industrial y el transporte

 
 
        En la conferencia de París de 2007, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático ya publicó un informe creado por más de 1000 científicos, donde afirma que: el incremento de la concentración de CO2 se debe principalmente al uso de combustibles fósiles y al cambio del uso de la tierra a urbanizable, así como las concentraciones de metano y de óxido nitroso que existen son causadas principalmente por la agricultura química".

Por lo tanto la agricultura industrial es una de las grandes responsables del calentamiento global.

En los años 50, ante el aumento de la población mundial surge la Revolución Verde, que con la finalidad de acabar con el hambre, promueve el empleo a gran escala de fertilizantes y fitosanitarios de síntesis.

Como consecuencia de la sobreexplotación de la tierra y para mantener la productividad de los suelos, se entra en el círculo vicioso del uso creciente de agroquímicos.

Además la agricultura industrial necesita el 70% del agua dulce del planeta, yEl cambio climático provocado por la agricultura industrial y el transporte contamina no solo los acuíferos sino también los océanos. Por lo tanto la producción de alimentos tiene un alto coste ambiental.

Esta explotación y degradación de la tierra influye en la perdida de biodiversidad que está ocurriendo 1000 veces más rápida que de forma natural. Posiblemente estemos destruyendo más especies de plantas y de animales que nunca antes, según el científico Stephen Emmott director de Ciencias Informáticas de Microsoft, profesor invitado de universidades de Oxford y Collage London y  y su equipo .

Un ejemplo muy cercano es la disminución drástica de los enjambres naturales de abejas, de las colmenas, afectadas como ya se ha demostrado por los insecticidas neonicotinoides usados en muchos cultivos.

El transporte es otro de los grandes responsables del cambio climático, debido a la emisión de dióxido de carbono.

A principios del s XX se inicia la construcción de automóviles individuales y de transporte colectivo y de productos. En 1960 había 100 millones de coches, en 1980 había 300millones y en 2010 se superaron los 1000 millones. Ahora los ciudadanos de China, Brasil o la India también quieren el suyo. Nuestros bisabuelos no se podrían ni imaginar el gran cambio que ha dado el mundo.

Ahora el transporte está extraordinariamente extendido, diversificado y masificado.

¿Se imagina Ud. de dónde proceden los bienes de consumo que llegan a su comercio más cercano, sabe Ud. de los viajes tan lejanos que hacen para llegar a nuestras manos? Por ejemplo la ropa y muchos utensilios de la vida cotidiana vienen de China, Marruecos, Brasil, India o Corea del Sur.

Sobre el coste real y el coste ecológico de las cosas.

Engañados con un supuesto nivel de vida, desconocemos el coste real de las cosas. Quizás estamos perdiendo el sentido común.

Por ejemplo, por la módica cantidad de 12.000 € podemos adquirir un coche.

El hierro de su estructura puede ser de las minas de Australia; se transporta a Brasil, Indonesia, Francia...para convertirlo en acero que luego hay que transportar de nuevo a la fábrica de coches, por ejemplo, en Alemania. Los neumáticos proceden del caucho de Malasia, Indonesia o Tailandia que se traslada a la fábrica de neumáticos y estos después a la fábrica de coches. El plástico del salpicadero se produce a a partir del petróleo, que se transporta para convertirlo en plástico y luego de nuevo a la fábrica de coches, esté donde esté. El plomo de la batería tiene su origen en las minas de Sudáfrica...etc. Por lo tanto, el coste real del coche es mucho mayor que los 12.000€ citados.

Nos viene bien recordar la vida de nuestros abuelos como perspectiva, ellos eran muy pobres, con una vida dura de trabajo pero sus ríos estaban limpios, sus tierras sin contaminación y el aire que respiraban...nada que ver con el nuestro.

Pero no nos engañemos, nosotros estamos pagando la degradación ambiental de este sistema tan caro y complicado, y lo que es peor, será una herencia envenenada que dejaremos a nuestros hijos.

Buenos días Zamora. Hasta mañana.

Esther Castro Vélez


 
 
 
 
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