Nueva Legislatura

 
 
        Para muchos españoles seguro que habrá supuesto un alivio que ya hayamos entrado en la normalidad política al tener de nuevo un gobierno que no esté en funciones y que no tengamos que pasar por las urnas de nuevo. No se puede estar demasiado tiempo en la incertidumbre y en la tensión política continua, aunque siempre habrá partidarios de esa opción, pero creo que no son mayoría además de no servir para nada desde el punto de vista de país. Han pasado muchas cosas en estos más de 300 días desde que votamos por primera vez. Muchas veces los diferentes partidos políticos nos han puesto a los ciudadanos de testigos para justificar su postura. Personalmente no estoy muy de acuerdo ya que yo no hubiese votado igual si se hubieran repetido las elecciones de nuevo. Al que le di el voto se lo habría negado ahora. Pero en este espectáculo de tanta simpleza, verbo caliente y descalificación total, todo vale. Ya decía Stuart Mill que la verdad absoluta no existe y quien trate de apoderarse de ella miente.

En un artículo anterior decía que todo político, que es un intermediario social, tiene que saber equilibrar su ética de la convicción, muy personal y partidista, con la ética de la responsabilidad, que debe abarcar a toda la sociedad que se quiere servir. Seguro que la aguda crisis que está sufriendo el PSOE en la actualidad va ligada a este dilema entre las dos éticas y su aplicación a la acción política real. Muchos ciudadanos también habrán observado esta dicotomía en los partidos que votaron y en función de lo que hayan visto y de cómo han actuado puede que su voto hubiese cambiado.

Personalmente ya he comentado también en otras ocasiones que muchos ciudadanosNueva Legislatura españoles están aún marcados por los “valores” de la dictadura que no sólo afectan principalmente al grupo de personas mayores sino también a amplios ámbitos de la sociedad en general. Por otro lado, la educación en España no ha servido demasiado para crear una base de valores sociales y de compromiso común suficientemente sólidos debido, entre otras cosas, al caos que ha existido y en parte existe en el devenir educativo español. La asignatura Educación para la Ciudadanía era un primer proyecto y miren cómo acabó gracias al Partido Popular. Todo se entiende ya que este partido es el primer interesado en tener ciudadanos débiles y planos. Asimismo, ha faltado la ejemplaridad democrática por parte de la clase política y de las instituciones que sea visible con claridad por la ciudadanía; por el contrario, ha abundado lo opuesto y ahora lo estamos comprobando en los diversos juicios contra la trama del PP y en menor medida en el PSOE.

A algunos líderes políticos les gusta pensar que el voto de sus partidarios tiene más calidad que la de otros partidos y con ello se creen más legitimados, pero esto, además de falso, es injusto. Todos los votos valen lo mismo. El votante es un reflejo real de nuestra sociedad y lo que sí tendríamos que hacer entre todos es que cada vez tenga más criterio, compromiso social y asuma valores democráticos además de contar con instituciones y políticos limpios y comprometidos con los valores democráticos.

Lo que ha ocurrido en España con el Partido Popular es escandaloso ya que está manchado de corrupción por todos los lados desde hace largo tiempo y ante esta situación, el hoy presidente del Gobierno debería haber dimitido en su momento, pero sigue ganando elección tras elección. Esto sólo puede ocurrir en nuestro país por las peculiaridades que ya se han explicado. A muchos no nos gusta, pero hay que asumir, con pena, esa realidad ya que los votos valen lo mismo y ese partido gana elecciones a pesar de que ha perdido millones de votos en el camino.  

La legislatura que ahora comienza será muy distinta a las que hemos vivido anteriormente.  Algunos parecen que ya saben con exactitud lo que va a suceder. No hay que hacerles demasiado caso ya que dicen lo que les gustaría que sucediese, pero en estos meses hemos visto lo rápido que cambian los panoramas políticos. Así que habrá que esperar y desear que aprendamos todos, ciudadanos y políticos, las lecciones de lo ocurrido en estos largos 300 días.

Salud y suerte.

Antonio Gallego
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 30 de octubre de 2016


 
 
 
 
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