¿A la tercera va la vencida?

 
 

La Me refiero a la proclamación de la Republica Catalana, como al parecer piensa hacer el president Puigdemond en breves días después del referéndum celebrado el uno de octubre. Anteriormente, el 14 de abril de 1931, después de las elecciones municipales que dieron la mayoría a su partido ERC, Francesc Macià proclamaba la República Catalana como estado integrante de la Confederación Ibérica. Posteriormente, el 6 de octubre de 1934 tuvo lugar en Barcelona la proclamación del Estado Catalán dentro de la República Federal Española por parte del presidente de la Generalidad de Cataluña, Lluís Companys.

Las anteriores proclamaciones sucedieron siendo España una República mientras que esta vez sería dentro de una Monarquía. También las situaciones sociopolíticas son muy diferentes, así como el contexto internacional, dentro de la UE. No sabremos qué pasará y la situación que atraviesa España es la más crítica desde el inicio de la actual democracia y de la Constitución Española.

Otra afirmación que circula en estos días es que ya muchos catalanes, en especial los jóvenes, han desenganchado de España. Y yo me pregunto, ¿Han estado los catalanes alguna vez enganchados a España? La historia nos demuestra que hay muchas dudas sobre si esto ha sucedido alguna vez. Todas las colaboraciones que existieron entre la antigua Convergencia y Unión del Sr.Pujol con diferentes gobierno de la nación fueron siempre a costa de fuertes compensaciones económicas y estatutarias. No salieron gratis.

En un artículo reciente de Juan Francisco Fuentes, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid, cita los muchos desencuentros que tuvo el Gobierno de España con los políticos catalanes. "No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. Juan Negrín, presidente del Gobierno de la Segunda República, expresó con estas palabras, en plena Guerra Civil, un sentimiento muy extendido entre las izquierdas españolas ante lo que consideraban abierta deslealtad de la Generalitat catalana hacia la República”.

También el presidente Azaña “se mostró profundamente dolido con el nacionalismoEstelada catalán por las, según él, escandalosas pruebas de insolidaridad y despego, de hostilidad de chantajismo que la política catalana de estos meses ha dado frente a la República. Así lo afirma en mayo de 1937 en una anotación en su diario en la que se lamenta del despotismo personal, ejercido nominalmente por Companys, y en realidad por grupos irresponsables que se sirven de él”.

Unos meses después, en una tensa conversación con Carles Pi i Sunyer, conseller de Cultura de la Generalitat, “Azaña insistió en su idea de que el Gobierno presidido por Companys se había colocado fuera de la legalidad republicana. Las extralimitaciones y abusos de la Generalidad, le dijo, son de tal índole que no caben ni en el federalismo más amplio. Ponía como ejemplo la creación de delegaciones de la Generalidad en el extranjero, el empeño constante en diferenciar a Cataluña del resto de España y una actitud victimista inspirada en ese sentimiento deprimente de pueblo incomprendido y vejado que ostentan algunos de ustedes. Es comprensible la amargura personal de quien tanto había luchado por la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña, que iba a poner fin, a su juicio, a un viejo pleito histórico. Así se desprende de las palabras que pronunció desde el balcón del palacio de la Generalitat el 25 de septiembre de 1932, y en particular de una afirmación suya que provocó el delirio de la multitud allí congregada: ¡Ya no hay reyes que te declaren la guerra, Cataluña! El problema se reducía al parecer a un conflicto con la Monarquía, y por tanto desaparecería con ella en cuanto la joven República restableciera la natural convivencia entre los pueblos de España”.

Asimismo, Indalecio Prieto llegó a afirmar “que la actitud de ERC desde la proclamación de la República constituía un acto de deslealtad como no había conocido en toda su vida política. Tras la aprobación del Estatuto, el problema catalán parecía, sin embargo, felizmente resuelto para siempre”.

Creo que la Historia está para aprender de ella sobre todo en estos momentos en que muchos nos encontramos desconcertados, preocupados e inquietos por los que está sucediendo en Cataluña.

Por último, este lunes el Sr Rajoy se reúne por separado con el Srs. Sánchez y Ribera para consensuar una postura ante el desafío separatista. Me pregunto, ¿No sería mejor que se reuniesen los tres juntos y posteriormente compareciesen también justos con un mensaje unitario? Los independentistas así lo hacen y con ello envían un mensaje de fuerza y unidad. Basta ya de seguir cometiendo errores, refugiándose en tactismo electoralista de bajo nivel.

 

Antonio Gallego

Miembro del Foro Ciudadano de Zamora.

Zamora, 2 de octubre de 2017




 
 
 
 
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