España no es un país de Ciencias

 
 

        Y no solo porque lo diga el último informe PISA que muestra que nuestros estudiantes en ciencias y matemáticas han obtenido los peores resultados desde que arrancó la prueba en el año 2000 sino porque nuestro país nunca ha sido fuerte en estas materias. La Ilustración fue un motor importante para crear cultura nacional en este terreno, pero por aquí pasó de largo, mejor dicho, ni tan siquiera pasó.

Entre los mejores hombres de Ciencia del mundo solo figuran tres españoles: D.España no es un país de Ciencias Santiago Ramón y Cajal (1852-1934). Medico español galardonado con el Premio Nobel de Medicina (junto a Camillo Golgi) por su investigación sobre la estructura del sistema nervioso. D. Miguel Servet (1509-1553) Aunque sus especialidades abarcaron la meteorología, astronomía o la física, su trabajo más popular tuvo que ver con la anatomía gracias a sus investigaciones sobre la circulación pulmonar. D. Severo Ochoa (1905-1993) Especialista en Bioquímica y Biología molecular. Premio Nobel de Fisiología y Medicina (1959) por la síntesis del ARN, entre otros aportes. Curiosamente los tres desempeñaron su trabajo en el campo de la Medicina. Hasta ahora solo ocho españoles han sido galardonados con el Premio Nobel, seis en el terreno de la Literatura y dos, como se ha dicho anteriormente, en la Medicina. Por otra parte, nuestro peso en Matemáticas, Física y Química es más bien modesto.

En 2014 el presidente Rajoy, ese hombre de futbol, dijo: “Una vez estabilizada la economía, algo que se va a lograr pronto, la apuesta por la ciencia, la tecnología y la innovación será clara”. La clara apuesta por la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) que prometió Rajoy nunca llegó. El gasto global en estas actividades se ha desplomado hasta el 1,19% del Producto Interior Bruto en 2016, un nivel menor que el de hace una década. Los principales países de la UE sí creen en la importancia de la I+D+i en la reactivación de la economía y han aumentado su gasto en estas actividades a pesar de la crisis. Mientras, España ha reducido su inversión pública más de un 12% desde 2009.

En un informe aparecido en El País en 2017 se decía que “La falta de dinero no es el mayor problema de la ciencia en España, dicen los investigadores. Su día a día está plagado de trabas legales que se desprenden de nuevas leyes que ha aprobado el Gobierno para controlar el gasto público y cumplir con los objetivos de déficit fijados por Bruselas. Pasado lo peor de la crisis, tras tres años de crecimiento económico continuado, esas normativas siguen vigentes y amenazan con ahogar a algunos de los mejores centros de investigación del país”. La eterna burocracia administrativa anticuada. Por otra parte, está el eterno problema que sufre el sistema de la Ciencia que no es otro que la incertidumbre laboral. Muchos investigadores abandonan nuestro país en busca de seguridad labora y los ya consolidados en el extranjero no se atreven a volver, sin olvidar las murallas que han construido muchas universidades españolas para que entre savia nueva y preparada. Prefieren segundones fieles.

Aquí tenemos otro mal endémico de España, unas veces ha estado algo mejor y muchas veces algo peor pero nunca ha mantenido unas políticas científicas continuadas con presupuestos coherentes y dignos. Y así no se puede encarar el futuro.

Antonio Gallego
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 4 de diciembre de 2019


 
 
 
 
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