Investidura

 
 

        Aunque a algunos no les guste, el Parlamento que ha aprobado la investidura de Pedro Sánchez como nuevo presidente de España es un reflejo de la realidad compleja de la sociedad española en estos momentos además de ser plenamente democrático. A algunos, muy ideologizados en un concepto partidista, no les puede gustar, pero así son las cosas. Esta realidad es producto de muchos factores: históricos profundos como es el caso de Catalunya y menos profundos en Euskadi aunque pretende seguir el mismo camino; originados por decisiones políticas oportunistas llevadas a cabo principalmente por los partidos PSOE y PP desde ya hace tiempo en su relación con el nacionalismo catalán desde los tiempos de Jordi Pujol; por el intervencionismo de ambos partidos en la alta Judicatura potenciando a jueces que no tenían ni suficiente talla profesional ni moral para el cargo ya que aceptaban la pleitesía de los que les nombraban así como una cultura franquista aún muy enquistada en la sociedad española unido a una falta de formación y autonomía de pensamiento en el pueblo español.  

Todo ello ha aparecido, no de golpe, porque llevaba mucho tiempo entre nosotros, pero ahora está reflejado en las Cortes Españolas. Y con estas realidades hay que trabajar.Investidura Evidentemente yo también estoy preocupado por el futuro y las posibilidades de que todo salga mal, pero habrá que intentarlo ya que no tenemos otras opciones en estos momentos. La derecha española, y soy muy respetuoso llamándola así, no tiene votos suficientes para gobernar en estos momentos y se limita a chillar, gesticular, descalificar, no argumentar y amenazar. Como dice Lluis Bassets “ni podía alcanzar una mayoría de gobierno ni se conformaba con que la formaran las izquierdas. Solo quedaba entonces el camino de boicotear la mayoría posible por todos los medios imaginables, incluida la coacción, la amenaza y, sobre todo, una especialidad de la casa, como es el uso y abuso de las instituciones” y aquí de nuevo aparece la alta magistratura.  Nuestra derecha de siempre, nada homologada con la que existe en Europa. Así es muy difícil lograr consensos que beneficien a todo un país. El PP es el partido menos patriota que existe en este país a pesar de que se le llena la boca con esta palabra, esta derecha que como dice Iñaki Gabilondo “primero definen a los españoles de verdad, ellos, y luego los llaman a una cruzada patriótica contra los malos españoles, que son todos los demás. Fíjese que cosas, los traidores son la mayoría”.

Como ya he dicho, no estoy satisfecho de lo que está ocurriendo, ni de los líderes políticos que tenemos, pero esta puerta entreabierta en estos momentos al menos deja pasar algo de luz y habrá que trabajar para que no se apague.

Antonio Gallego
Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 7 de enero de 2020


 
 
 
 
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