Construir el relato

 
 

        En los acontecimientos importantes que suceden dentro de cualquier sociedad, aquellos que dejan huellas profundas en sus ciudadanos ya sea a nivel comunitario, nacional o internacional es vital que se construya con realismo y honestidad el relato de lo sucedido: ¿Por qué ocurrió? ¿Cuáles fueron las causas? ¿Quiénes fueron los responsables? ¿Cómo se gestionó el proceso? ¿Qué apoyos sinceros y constructivos recibió de la oposición política? ¿Qué se hizo bien o mal?

A nivel internacional, por poner algunos ejemplos, tuvimos acontecimientos importantes como fue el asesinato de John F. Kennedy (1917-1963) o la crisis financiera global de 2008 o más recientemente el Brexit en la Unión Europea. A nivel nacional pasamos la etapa de la Transición española que nos llevó a la democracia, los asesinatos y atentados protagonizados por la banda ETA en relación con la pretendida independencia de Euskadi y más recientemente la movilización del independentismo catalán aún no cerrada y que ha tenido ecos internacionales. En todos ellos, vemos lo difícil que resulta construir un relato común.

En muchos casos las versiones de esos acontecimientos tienen distintos discursos y puntos de vista, a veces muy contradictorios, sobre lo que pasó y sus consecuencias. Será la historia la que los vaya poniendo en su sitio, cuando se aleje de la cercanía del tiempo, donde los distintos intereses tratan de arrimar “la ascua a su sardina”. Tendrá que pasar al menos una generación.  En la mayoría de los casos son los intereses políticos partidistas y económicos los más interesados en hacer prevalecer su punto de vista desconcertando en muchos casos a los ciudadanos.

Con la epidemia que estamos sufriendo en todo el mundo debido al COVID-19 seguro que ocurrirá lo mismo y posiblemente cada país hará el relato de forma diferente. EnConstruir el relato parte ya lo estamos viendo con China, país donde se inició la epidemia y que al parecer ya ha salido de la crisis. Allí el relato es y será solo el oficial del régimen político comunista chino. La sociedad estará callada. Se apoyarán en sus propias cifras de muertos, más bajas que todas las declaradas en otros países, así como el tiempo tardado en controlar al virus. Desde el punto de vista occidental se recordará que en China se originó la pandemia por la falta de controles sanitarios en la alimentación, que los ocultó durante mucho tiempo y que nadie se cree las cifras de muertos declaradas. Curiosamente, China ahora está haciendo negocio con la venta de ingentes cantidades de suministro sanitario al resto del mundo.

Será interesante conocer estos relatos por países, especialmente los europeos, la mayoría con recorridos similares ante esta pandemia. Estos países tienen partidos más o menos similares a los de España, tanto en la derecha, izquierda y extremos, además de una importante presencia de nacionalismos. No nos falta tampoco la extrema derecha.

Me temo que en España la construcción del relato sobre el COVID-19 y su gestión será dolorosa y quedará abierta la herida durante mucho tiempo. También las razones de ello serán claramente políticas y económicas. Ya lo estamos viendo en las distintas declaraciones de los partidos políticos españoles en los medios de comunicación y en las sesiones en el Parlamento para aprobar los distintos estados de alarma. Curiosamente en muchos países europeos que sufren la pandemia y que tienen gobiernos de distinto signo, todos están haciendo lo mismo, cometiendo los mismos errores y acertando en las mismas decisiones así que aquellos partidos políticos que quieran agarrarse a la ideología, se la que sea, están engañando.

Por desgracia veremos como su usan los muertos para arrojarlos como mercancía política sobre el adversario. También aparecerán guerras de agravios entre comunidades según su color político o deseo de marcar su independencia.  Veremos fluir lo peor de la política y la mayoría de los ciudadanos sentiremos vergüenza.

En España, ya lo he dicho repetidas veces, no tenemos apenas hombres de Estado. El gobierno actual está en una situación muy débil apoyado parcialmente por partidos independentistas que siempre buscaran marcar su distancia y diferencia como estamos viendo en las votaciones de los sucesivos estados de alarma, no dando apoyos claros sino refugiándose en la abstención. En la derecha, solo Ciudadanos está siendo algo coherente y respetuoso y la otra derecha y ultraderecha está ya construyendo el relato que les interesa para cuando esto acabe, buscando su oportunidad futura.  Después del sufrimiento por el virus pasaremos al sufrimiento de ver tanta intransigencia por las posturas y por los relatos, no para construir y abrazarnos sino para todo lo contrario. Sinceramente, desearía equivocarme, pero las evidencias ya las tenemos a la vista.

Antonio Gallego
Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 11 de abril de 2020


 
 
 
 
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