LA PÉRGOLA DE SANTA CLARA Y LA PLAZA MAYOR
 
 

 

Avanzan las obras en Santa Clara y su entorno, tan cargadas de retrasos y polémicas como han estado, mientras ansiamos disfrutar de esta calle, y de la plaza de Castilla y León, y de su pérgola. Ciertamente, no ha sido poco controvertida la intervención. Hay gustos para todo, y la gente se ha pronunciado sobre las farolas, los juegos infantiles, la ausencia de zonas verdes, la ya famosa pérgola, etc. Al margen de la opinión que cada uno podamos tener sobre la intervención, hemos de reconocer que, con esta obra, en Zamora acabamos de recrear una plaza que no sabíamos que existía. Lamentablemente creada por la desidia que derruyó a mediados de los setenta el convento de Santa Marina, la plaza de Castilla y León se había convertido en un apéndice de Santa Clara, en una especie de protuberancia. Era simplemente un lugar de paso. Ahora la plaza ganará. Ganará porque deja de ser un mero espacio de tránsito para convertirse en lugar de estancia, tan acorde con nuestra concepción mediterránea de habitar la calle.

Sin duda, parte de la hazaña la ha logrado la pérgola. Construida recreando visualmente la antigua línea edificatoria de Santa Clara, se establece como elemento de discontinuidad entre ésta y la plaza de Castilla y León, haciendo de ellas ámbitos distintos, pero sin separarlos del todo. La pérgola logra cerrar ambos espacios en tanto que autónomos, y al mismo tiempo logra conectarlos como un todo. Consigue así recrear el espacio.LA PÉRGOLA DE SANTA CLARA Y LA PLAZA MAYOR

Precisamente, nuestra ciudad está necesitando de este mismo efecto en otro espacio tan delicado como emblemático: la plaza mayor. Con el derribo a finales de los años setenta de los soportales y las construcciones anejas a la iglesia se pretendió mostrar el templo en todo su esplendor. Pero se cometió un grave error: San Juan nunca se concibió exenta. Y lo que conseguimos no fue otra cosa que quedarnos sin plaza mayor. Aunque los zamoranos tengamos claro hasta dónde llega la plaza mayor y cuáles son los espacios y plazas adyacentes, cualquier viajero al que preguntemos nos asegurará que Zamora tiene una iglesia en medio de su plaza mayor.

Solo diez años después de esta intervención el propio Ayuntamiento se da cuenta del desaguisado y pretende volver a intervenir en plaza mayor para devolverle, al menos, su apariencia de plaza. El proyecto presentado en 1990 por Luis López, Julio Carbajo y Luis Barbadillo para cerrar la plaza mayor no cuajó. Y nunca hemos vuelto a intentar nada, salvo la actual línea de farolas y bancos sobre la cabecera de San Juan, el monumento a Ramón Álvarez y la base del Merlú, que no logra formar ninguna suerte de muro psicológico de cierre de la plaza.

Necesitamos recrear una plaza mayor que hoy no es tal, un espacio hoy desidentificado, anodino y sobre todo sin personalidad. Quizá la solución no sea otra pérgola como en Santa Clara. O quizá haya que plantearlo. Pero lo que sí es cierto es que nuestra plaza mayor lucha contra sí misma cada vez que pretende ser recinto.

Es el momento de hacer una apuesta fuerte por nuestra plaza mayor, una apuesta que permita recuperarla de nuevo como espacio, como ámbito y como símbolo e icono referencial del centro de nuestra ciudad. Ni el Ayuntamiento viejo del siglo XV, ni los soportales hoy existentes del siglo XIX son impedimento para una magnífica intervención del siglo XXI, sino más bien su provocación. Sigamos construyendo Zamora.



Rafael Ángel García Lozano
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora

Zamora, 20 de junio de 2006

 
 
 
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