Conferencia del grupo independiente ADEIZA en el Ayuntamiento de Zamora sobre “Modelo ciudad y urbanismo”
 
 

 

La conferencia tuvo lugar el día 18 de mayo del 2006 y se celebró en el Aula de Conferencias del Colegio Universitario de Zamora.

Intervienen Miguel Ángel Mateos, Juan Muriel y José María Menéndez. Actúa como moderador el miembro del Foro Christoff Strieder.

Conferencia del grupo independiente ADEIZA en el Ayuntamiento de Zamora sobre “Modelo ciudad y urbanismo”

 

Miguel Ángel Mateos  

Agradece al Foro la iniciativa abierta con estas conferencias y lo compara con un faro en el pensamiento de Zamora y especialmente en los aspectos del urbanismo.
Habría que analizar primeramente de qué ciudad venimos, en qué ciudad estamos y la que queremos. Venimos de una historia que se comprime y consolida, que marca un hito. Máxime cuando ha sido una ciudad célebre, fundamental. Modelo, en su día, entre las ciudades españolas. Fue fortaleza, nacida para la defensa, que tuvo al Duero como línea de frontera, no de comunicación. Ciudad ya urbana en el siglo XIII, definida por su espacio, con relaciones mercantiles y comerciales; con un levantamiento desde abajo, de las gentes populares en el Motín de la Trucha, que nos es un mito sino una realidad. Fue ciudad de servicios, capital de la provincia en el fin del Antiguo Régimen y en el inicio de la burguesía. La ciudad burguesa está marcada por sus tres cercos y el eje que, naciendo desde la Plaza Mayor pasa por la calle Renova y se bifurca en tres naves, como el templo de una iglesia, para terminar en tres grandes portadas que tuvieron y tenían fundamento histórico. Es decir, hubo una historia que viene del siglo XIII, urbana, y que cuando en el siglo XIX se reconstruye, se hace pensando en la tipología, modelo y situación que había tenido la ciudad histórica. Por consiguiente, la burguesía zamorana, en algunos momentos raquítica pero en otros esplendorosa, supo dar tinte, estilo y talante a esos edificios señeros que marcan el modernismo zamorano desde la calle Renova hasta santa Clara. Eso está ahí, claramente consolidado; cumplió su proyecto de ciudad la burguesía hogareña, de clases medias, del comercio enriquecido por la agricultura y el vino, en momentos de esplendor económico a consecuencia de la filoxera o la gran guerra. Esos testigos están en ahí, la plaza de Sagasta, en santa Clara o en Renova. Todo aquello fue una transición importante para diseñar el proyecto de ensanche que se enmarca justamente desde las tres vías: la de san Torcuato, santa Clara y san Pablo a sus puertas respectivas. Se produce, entonces, un choque entre lo que es la historia y las bellas artes, que defienden la muralla y el viejo contenido de las portadas importantes, y el proyecto de la burguesía, del ensanche de la ciudad rompiendo el esquema, el cordón umbilical y marcando ya una dirección con una clara intención de intereses burgueses, de mercado, de especulación, de intereses urbanos.
Zamora no tenía muchas opciones en cuanto a su ruptura; sólo tenía el este, donde la muralla era reducida y había que hacer una altiplanicie para remodelarla. El oeste está marcado por río Duero, y también el sur aunque la muralla era reducida y llegaba hasta el río, éste siempre ha sido frontera, límite para la ciudad, que nunca ha tenido el río como complemento y menos como medio de comunicación. La ciudad siempre ha tenido el río como frontera; es más, todo lo que sobraba iba al río. En Zamora, cuando teníamos un problema acababa en el río porque era el fin. La ciudad burguesa también está marcada en su posición; hay una Zamora de la burguesía acomodada que ocupa el eje central de las calles desde la catedral, zona religiosa, con barrios y casas marcadas, hasta final de santa Clara, san Torcuato y san Pablo. Hay unas clases mesocráticas en torno a los barrios bajos que sirven de transición pero están intramuros de la ciudad, dentro de la ciudad y están después las clases populares, aquellas del obrero, del jornalero, del hombre del campo, del artesano, que son suburbios o arrabales que viven y conviven como gentes del mundo rural y donde a partir de los años veinte se van a instalar gentes venidas de fuera, de forma de presura, sin medio. La presura era un sistema medieval de captación de la propiedad sin orden ni concierto, sin autorización municipal para la construcción.
Este es el esquema topográfico y tipográfico, inclusive morfológico, que se puede ver en la concepción urbana. Está también la concepción que define la burguesía, que cumple con su esquema sociológico no sólo en ciudad horizontal sino también en la vertical. En una misma casa habita toda la sociología complementaria de la ciudad. Abajo el portero, la gente casi excluida de la sociología urbana. En medio, el principal, es decir, el propietario. En el piso segundo la mesocracia abogacíl, médica, la profesión liberal ya sea profesor, músico o artista. Arriba el artesano, dueño del pequeño comercio. La definición, en suma, de la sociología burguesa de la ciudad. Todo ese esquema de modelo de ciudad que tiene la burguesía entra en quiebra justamente con el final de la Guerra Civil, con el ciclo de la Republica, que mantenía una ciudad distinta a lo que luego la autarquía y sobre todo lo que en los años setenta y actuales se ha marcado como el periodo de la autarquía, que se inicia en los años cuarenta hasta los años sesenta y cinco, más o menos, y el periodo de la anarquía, que se marca desde los años sesenta y cinco hasta nuestros días, con algunos paréntesis que los marcan los planes urbanos.
¿Quién ha hecho los planes? Por lo general los han diseñado los técnicos, eso dicen, que siempre puede ser una forma de quitarse responsabilidades, pero detrás, sin duda, están los poderosos de la ciudad, que no son los políticos, que siempre son un mero transmisor de lo que quieren las clases poderosas. Esos son los poderes fácticos de la ciudad; el político es un menos vocero que responde a sus intereses, que no se ven, que no se visualizan, que están ocultos pero son los que han decidido el marchamo de esta ciudad ya a finales de los años veinte o treinta, marcando una dirección clara que era el este, que ciertamente es la parte única, junto con el noroeste por donde se podía romper la ciudad sin tocar, junto con el río. Consiguientemente, en esa dirección están las zonas propietarias rurales y es donde invierten los ricos en Zamora para darle valoración. Y se toman decisiones, ya en el año treinta, de marcar por donde quiere que vaya la ciudad. El Instituto de Enseñanza Media o el cuartel son dos hitos que marcan un diseño claro por donde se quiere que vaya la ciudad como lo es también en la época franquista, con la Universidad Laboral y el Clínico. No están ahí porque sí, sino para indicar por donde debe ir la ciudad. También las casas sociales y baratas que vienen a responder a un concepto que había tenido la dictadura de Primo de Rivera, las llamadas casas baratas del alto de santa Susana, que correspondían a una concepción sociológica, primitiva de la casa pequeña, reducida, diminuta, aquella casa con la zona verde, de casa jardín para el obrero, que es una concepción que tiene la dictadura de Primo, que nace de una ideología liberal muy distinta de la fascista que es la que existe en estos hitos que se dan en el este. En el franquismo tuvimos suerte, porque a diferencia de lo que sucedió en otras ciudades, que a partir de los años sesenta el desarrollismo irrumpió con todo, no el desarrollo que es distinto. Se desarrolló la economía pero no la cultura y hay un desfase profundo por donde iba la economía y por donde la cultura de la nación dando peso a los valores económicos. Zamora no tuvo medios; había perdido la provincia aquella línea de vanguardia agropecuaria que mantuvo hasta los años cincuenta y eso le hizo perder el tren. Eso nos benefició en cuanto a que no se hicieron grandes estragos, salvo decisiones por todos conocidas y que nacen fundamentalmente del Ayuntamiento, que son decisiones muy personales más que colectivas. De todos los alcaldes salvo uno, Gerardo Pastor Olmedo que ha sido el mejor alcalde porque no hizo nada, el resto cometieron grandes atrocidades como la destrucción, hace 25 ó 30 años, del convento de Las Marinas, que todo el mundo sabía que estaba allí y que ahora se usa de pretexto para el atraso de las obras de santa Clara. Por consiguiente, aquí el desarrollo nos vino bien en ese sentido a diferencia de lo que ocurrió, por ejemplo en Salamanca y sobre todo en Valladolid, donde trituraron la ciudad pero a partir de los años 70 ó 80, y sobre todo en la década de los noventa con el dinero de Europa, en su opinión, lo que no se hizo entonces se ha hecho ahora. ¿Y qué se ha hecho?. Primero no tener proyecto de ciudad, y lo llevamos diciendo mucha gente y lo podemos demostrar. Había un proyecto medieval, otro burgués y otro de la burguesía decimonónica del siglo XX. Lo hay, claro, definido, en algunas cosas discutibles, pero proyecto. A parir del franquismo, en Zamora, no hay un proyecto de ciudad. Quizá convenga, por mucho diseño que haya habido, por muchos planes pero no importa la letra, está en el contenido, en la ejecución de como se han realizado esos planes. Y quiero indicar que no ha habido proyecto de ciudad y se demuestra por esa anarquía, pues claro, que no haya habido proyecto de ciudad no quiere decir que no haya intención. Claro que la hay. La intención es esa, no marcar proyecto. ¿Para qué? Un poco como el cuco. Nos fijamos mucho en el casco histórico, detenemos ahí al personal mientras en las otras zonas hacemos lo que queremos y la gente no se preocupa, es decir, nos centramos en el casco histórico, protegiéndolo falazmente porque lo que queremos es hacer algo que no ha existido nunca, queremos hacer una historia que no ha existido ¿Dónde está el monumento exento? En la historia no ha existido la catedral exenta, ni san Isidoro, ni la de Olivares. Las iglesias no han estado nunca exentas, formaban parte del tejido urbano, tenían que sentido en la forma urbana. Por tanto eso es lo que era la historia, pero luego hemos detenido, para glorificar el monumento y cargarnos la estructura, y cuando hacemos esto no tiene sentido el monumento. O ha perdido función y sobre todo ha perdido sentido arquitectónico. Consecuentemente con eso, hablando del casco histórico donde se han hecho tan bien notables aberraciones y ¿a qué llamamos casco histórico? que también es muy relativo pero aceptando lo que urbanisticamente esta considerado, especialmente en la ley, el conjunto histórico artístico, marcado en santa Clara con diferentes trazos, con diferentes zonas muy definidas, aceptando eso, tenemos que decir que luego la actuación ha ido totalmente contra opuesta a lo que estamos definiendo. Estamos definiendo una cosa en Zamora como hubiese sido dejar la muralla exenta, que está muy marcada y se puede estudiar magníficamente, y hay restos todavía vivos para enmarcar, incluso en algunas zonas se ha fortalecido esa muralla para identificarla bien. Sin embargo estamos construyendo dentro, un ejemplo de perplegia o de hemiplejía parcial es la construcción de san Isidoro, que ahora algunos grupos defienden como algo que nunca se debió hacer pero que aprobaron en su momento, es algo que también sucede mucho en Zamora, el criticar lo hecho pero cuando ha estado el proyecto nos hemos callado. Veamos el proyecto, ataquemos el proyecto y luego no nos lamentemos si se construye aquello que hemos aprobado. En san Isidoro, y nuestro grupo, no tiene ninguna oposición a que allí se hiciese algo porque era bueno para el conjunto de la iglesia; no lo que se ha hecho ya que se ha perdido el volumen, la escala además de estar en confrontación clara con lo que marca la muralla. Pero un servicio como el que tuvo el edificio del laboratorio, también criticado en su día, está perfectamente integrado y posiblemente en ese entorno habría que haber hecho algo para darle vida a aquella zona, que sin ella, se convertirá en un enorme parque, que puede que no sirva para nada porque además lo hemos desnutrido de población. Y tampoco es baladí lo que se está haciendo con el castillo, que tendría que ser un centro vivo pero si hacemos un panteón así no irá la gente. Esta es la política que su grupo no la ve porque posiblemente nos engañan con ese sentido del mausoleo, de la rehabilitación. Bueno si al menos se rehabilita, lo damos como bueno pero la función de museo que ahí se va a realizar cree que es una clara política de lo que aquí se quiere: mausoleo para la zona antigua, que se muera, que se agoste, que no tenga vida y la cerramos. Por tiempo no puede detallar otras cosas pero quiere hacer una advertencia importante que es la que Manfredi marca: “perder la ciudad es perder el alma, es estar muertos antes de descender a la tumba, es como volverse ciego después de haber gozado largo tiempo de la luz y del sol, de los colores de la tierra, es peor que ser esclavos porque muchas veces los esclavos no recordaban su pasado”. Zamora ha perdido, en gran parte su identidad.


 

Juan Muriel  

Dará su opinión más como ciudadano, nacido en Zamora, que la ama aunque no es necesaria esta condición como demuestra el tener en la mesa a un ciudadano alemán, que la ama y que está preocupado por ella, más que como profesional del tema. Está viendo como se están haciendo cosas que no le gustan como ocurre con más gente y que parece que no hay medios que lo eviten. Considera que la pregunta sobre el modelo de ciudad puede ser muy amplia pero también muy concreta. Le gustaría que Zamora fuera Zamora, que es sencillo. Zamora bien tratada, bien cuidada, con un cierto mimo a la hora de modificar sus elementos, con evolución en la construcción, que es lógico que la tenga pero que debido a la vorágine en la que está envuelta toda España, donde se está construyendo más en nuestro país que en muchos países europeos juntos. Construir con tantas prisas y con tanta rapidez, duda que de tiempo para planificar. Quiere que Zamora sea, no Nueva York, ni Salamanca, ni Madrid. Ve que otras ciudades que pueden parecerse a la nuestra, envidia algo. Envidia como la tratan, como evolucionan, como se pasea, como se ven sus monumentos, sus edificios, su ambiente como ocurre en Girona, Vitoria, Santiago de Compostela que sufre un pisoteo excesivo de turismo pero que a la vez conserva unas maneras ejemplares, incluso más cercanas. Y Zamora, con lo pequeña que es, qué fácil sería si hubiese esa sensibilidad que requieren las actuaciones para que se hiciesen las cosas bien. Zamora no es sólo es el casco histórico, es toda la ciudad, los barrios, el río, tan importante, y que no hemos tratado nada bien en los últimos años. En líneas generales las cuestiones van por ahí. Cómo podemos estar impasivos a la hora de ver como se destruye cantidad de vegetación en una ciudad que debería ser ejemplar en ese aspecto. Hacemos congresos sobre el río Duero que dicen cosas admirables pero que las que están haciendo los políticos son absolutamente las contrarias que los expertos aconsejan. Cómo se pueden hacer actuaciones como la de santa Clara y las plazas. Que desgracia ha tenido nuestra ciudad con haber recibido tanto dinero de Europa y no haber sabido utilizarlo. Lo que no se puede, según su opinión, decir ¿qué es lo que vamos a urbanizar? Vamos a coger esta calle, estas plazas y vamos a pedir dinero a Europa, se lo encargamos a un determinado señor, el cual, con una única idea urbaniza de la misma manera seis plazas y cuatro calles. Pero como es posible, si esas calles y esas plazas han tardado en evolucionar muchísimos años y cada una tiene sus características, sus edificios, su ambiente. Y ahora no, ahora pavimentamos todo igual, ponemos juegos para los niños, nos cargamos los pocos árboles que hay, montamos el número, porque claro, como ya está tan deteriorado, qué edificios hay en la plaza de Castilla y León, decía uno de los arquitectos que ha intervenido en el proyecto, que ya han sido cargados mucho antes, pero en vez de actuar para recuperar algo del ambiente que debería haber, no, ya lo damos todo por perdido y montamos allí el circo, con los juegos infantiles, farolas espectaculares y cosas así. El se considera amante de la naturaleza y lamenta cómo se están destruyendo zonas verdes, cantidad de árboles, que no se reponen. En las calles, cuando muere un árbol no se repone incluso tapan el alcorque. No se dan cuentan que el Zamora los veranos son tórridos, para que queremos tantos bancos, hay miles de ellos. Pero esto qué es. Habrá que pensar que hay detrás de todo esto, pero después, quién se sienta en estos bancos; en invierno nadie ya que hace mucho frío, en verano tampoco porque no hay ninguna sombra. Ahora en lugar de árboles, marquesinas de hierro en Los Pelambres, una pasarela para ir a no sé dónde, unas sombrillas triangulares en lugar de árboles, en Los Pelambre. Una marquesina metálica en La Avenida; ahora otra en medio de santa Clara. En fin, ve como tanto presupuesto venido de Europa no ha venido a sumar sino a sustituir cosas; seguimos teniendo las mismas plazas, a lo mejor con unos parkings vacíos, sin los árboles arriba. Nuestra ciudad no suma. Se pusieron miles de papeleras, bastantes fuentes en todas las orillas del Duero que en la primera crecida del río se las llevó todas. Cuando tenemos bastantes calles donde no hay una mísera papelera para tirar un papel. Las que había en el casco antiguo, con un diseño muy moderno y carísimas se están ahora tirando a consecuencia de las obras en lugar de recogerlas. Aquí se ha tirado todo: papeleras, bancos, farolas, plantas...aquí nos sobra todo. La postura de su grupo no es clasicista, valoramos las actuaciones actuales que se han hecho en Zamora y estamos orgullosos de ellas, no se trata de rememorar el pasado pero la ciudad antigua hay que saberla tratar, no todo el mundo lo sabe. Zamora no tiene quien la defienda. Los partidos políticos mayoritarios responden a lo que decía antes Miguel Andel Mateos, a los intereses que están detrás de la construcción, que devora y puede con todo y si se paraliza porque hay que pensar en algo, nos amenazan con que va al paro mucha gente y nos entra el miedo. Hasta que no salta la chispa con fuera como ha pasado en Marbella o en Murcia o en Valencia como ocurre por Galicia, por las costas, que da penas. Esto no es sólo problema de Zamora, da pena se vaya por donde se vaya. Los partidos políticos mayoritarios lo ve atados por no sabe quien, los minoritarios no tenemos capacidad de intervenir en la ciudad con nuestras opiniones, porque no se trata de enfrentar unas cosas con otras sino de sumar criterios, discutirlos y cuando llevemos a soluciones acertadas, que se hagan. En la última conferencia de los arquitectos que han diseñado el Consejo Consultivo al lado de la catedral, se quedó perplejo ya que el que se atreviese a opinar en contra de esas actuaciones lo llamaban, no se acuerda del calificativo, pero lo trataban con un desprecio absoluto. La ciudad es de los ciudadanos, si cuando un arquitecto actúa no lo hace para el Alcalde sino para los ciudadanos y es desde nuestro conocimiento, sea muy técnico o muy básico, tenemos derecho a opinar y lo que no nos gusta es así, y si nos gusta lo decimos. Envidia lo ocurrido en Madrid con los árboles del Prado, porque primero, se plantea el problema antes de talarlos y estamos hablando de árboles no de arquitecturas que conforman una ciudad, un lugar determinado y que ha tenido la suerte de que una persona influyente y preocupada por el tema ha hablado sino ya veríamos que abría ocurrido. Y detrás están arquitectos magníficos, pero también se pueden equivocar o no puede conocer la ciudad, la idiosincrasia de la ciudad por muy Álvaro Siza que sea. En cambio, en Zamora ¿qué ocurre?. Aquí no tenemos una respuesta, no hay un técnico, salvo en contadas ocasiones, que opine. No hay grupos ni de colegios de arquitectos ni de otro tipo de actividades cercanas que manifiesten su opinión. Lo único que ha oído comentar en los últimos meses por parte del colegio de arquitecto ha sido que el Museo Baltasar Lobo debería haber salido a concurso y se pronunció en cuanto a la ubicación del puente nuevo pero después de una demanda popular con la plataforma Pro Nuevo Puente a la que se ha sumado toda la ciudadanía. Quiere alertar que el Ayuntamiento tiene previsto hacer un parking subterráneo delante del Hospital Virgen de la Concha y que supone eliminar todos los árboles que hay en el paseo, que tienen cincuenta años, especialmente los de las filas del paseo, que no quiere que desaparezcan. Ha contado los árboles que faltan en la avenida Principie de Asturias desde la Farola hasta el Virgen de la Concha y eran 133 árboles que se han muerto, se han segado, que coinciden en salida de garajes y que los quitan. No se han repuesto.

Comenta Miguel Ángel Mateos que quiere atribuirle a Juan una frase: “en Zamora faltan jardineros y sobran leñadores”.

 

José María Menéndez  

Ha estado mucho tiempo fuera de Zamora y ha venido muchas veces. Ahora está trabajando en el Castillo, una obra bastante polémica, cosa que le preocupa bastante. Quiere hablar de lo que es la identidad de una ciudad y para ello tiene una definición según el diccionario como “ la cualidad de idéntico desde la misma persona que se conoce”. Cuando Juan decía que Zamora quería que fuese Zamora, aunque parece una obviedad, pues no, si Zamora es Zamora que sea que parece Zamora también. Le gustaría definir que es cultura, que se habla mucho de ello pero no sabe si todos tenemos la misma idea de ello. “Antropológicamente es un conjunto de instrumentos y respuestas con el que afrontamos nuestra relación con el medio y con nosotros”, que viene muy a cuento con lo que estamos hablando. La realidad es aquello que percibimos, lo que yo percibo ahora como identidad de ciudad es una identidad empobrecida y bastante caduca, y la realidad es bastante lamentable cuando podíamos decir especulable. Como espacio público podríamos definir que el origen lo define el filósofo Kant y lo hace como un lugar de encuentro accesible a todos los ciudadanos donde democráticamente se practica el intercambio de intereses y de ideologías, opiniones, etc. Esto es lo que deberíamos conocer de la ciudad: identidad, espacio publico y lo que es cultura. Todo ello viene a coincidir, dónde, en la ciudad, donde yo definiría la ciudad como un espacio habitable y como un espacio de encuentro para los ciudadanos. El problema es que si esos espacios no están definidos o diseñados para que los ciudadanos habiten la ciudad o se encuentren donde haya un dialogo o intercambio, nos encontramos con una ciudad de transito, lo cual es grave. Volviendo a la identidad de Zamora, piensa que está muy perdida porque ha perdido muchos signos y símbolos de identidad; yo si les digo acueducto seguro que todo el mundo piensa en Segovia; si le digo torre Eiffel, todos piensan el Paris. Si de las Torres Gemelas, ya saben de que ciudad estoy hablando. Son signos, edificios o monumentos de identidad de esas ciudades que se conocen universalmente. Zamora ha perdido parte de su identidad, muchos elementos arquitectónicos, los sigue perdiendo y para él los símbolos que quedan son, el más importante, el cimborio de la catedral pero también muy gastado. Podríamos hablar de la torre de la catedral y, en menor medida, del puente, que está maltratado y del río Duero, que es de donde surge la ciudad. Para él son los símbolos que ahora tiene pero que a duras penas se mantienen, porque están muy gastados, muy obsoletos, no hay una identidad clara de Zamora. Esto sería algo a revisar y en este sentido, hablaría de lo que es el Castillo, ahora en fase de obras, excavando todo lo que es la ronda del castillo, alarde aclara Mateos. Están apareciendo cosas que ya se sabía que existían según algunos grabados que se venden en el Parador. En ellos aparece el Castillo con sus torres. Ahora estamos a tiempo de recuperar estas torres, lo que es la identidad del Castillo que el ponente siempre lo ha conocido exteriormente como una ruina y a lo mejor interiormente también, como algo donde no se ha invertido nunca ni tiempo, ni dinero ni atención. Ahora ha cambiado pero corre mucho peligro porque hay dos corrientes: una como Castillo, si no se recupera su identidad como tal lo perderemos para siempre, y además con la apariencia e identidad que debe corresponderse, perderíamos uno de los símbolos de Zamora que ya está perdido, que es la estampa de castillo como fortaleza al lado de la catedral cuya torre también es defensiva y el Duero, transcatillo, antes pasaba el Valderaduey por allí, que es donde confluía. Esta apariencia de castillo que ha perdido le parece recuperable como identidad para la ciudad, es decir, que los ciudadanos se identifiquen con su imagen y realidad. Esto costaría bastante. Hablando del entorno del casco histórico, los jardines del castillo y la plaza de la catedral como un desastre acumulable durante muchos años. Se han levantado y vuelto a rehacer para dejarlo igual. Peor porque hay caminos que no drenan y se encharcan. Se hacen obras pero no se hace urbanismo y ese espacio queda pedido, igual que hace cincuenta años. Con ello no se vincula a la ciudad ni a los ciudadanos. Se ha gastado mucho dinero pero la plaza de la catedral es un solar, con tres sillas que parece algo, un poco onírico. Parece un paisaje surrealista, no hay una sobra, no hay urbanismo, es un desierto, un solar. Todo el entorno del castillo es un espacio que forzosamente habría que recuperar: el foso, la ronda, la apariencia de castillo y lo demás. Tenia ganas de manifestarlo ya que van a ser los últimos habitantes del Castillo, los de la Escuela de Arte, y ha descubierto que el proyecto que tiene Rafael Moneo para el castillo es exactamente el mismo que ha hecho en el Auditorio de Palma de Mallorca, lo cual es peligroso. Se pueden tener dos opiniones, una la buena, decir que bien ha resuelto lo que hizo en Palma de Mallorca, que bien se acopla en el castillo o la contraria, que bien me viene lo que he hecho en el Auditorio de Palma de Mallorca para colocarla en el castillo. Esto hablando urbanisticamente, en otro orden, el proyecto de museo le preocupa, ya que si no es castillo pues a lo mejor tampoco llega a ser museo con lo cual volvemos otra vez a la falta de identidad, de contenido y sobre todo a la falta de conceptos y lo del museo es todavía más peligroso porque no es cuestión de hacer una caja y guardar allí las cosas, es cuestión de dotar un proyecto museístico serio y a largo plazo para que esto funciones. No le parece tan mal que con la excusa de un museo recuperemos el castillo, pero en los términos en que se haga, es lo que le preocupa. No sabe muy bien por donde van los tiros pero si resultan interesantes todos los descubrimientos que se están haciendo y en el ámbito ciudadano sería muy interesante recuperar la identidad de Zamora como la “bien cercada” que es la que habla el Romancero y sobre todo recuperarla para los zamoranos. Por hablar de algo que tenemos ahí y se debería debatir como ciudadanos qué ciudad queremos y como la queremos. ¿Cómo queremos la ciudad?, pues mire, queremos esto recuperado, esta avenida de esta manera y luego ya veremos si le ponemos árboles, farolas, sombrillas ya sean de regalo o de diseño. Hay que tener un proyecto de más alcance de lo que llevamos viendo, que son obras pero no un proyecto. Podemos poner ejemplo: si se habla de Bilbao, donde él hizo un reportaje de fotos justo antes de la recuperación de la ría, y un buen ejemplo el museo Guggenheim. Cómo se ha conseguido a través de un museo, no sólo el continente sino tan bien el contenido. El propio edificio del museo es un reclamo y una recuperación importante del espacio de la ciudad. Además se le dota de un proyecto museístico serio y atrae gente interesada en este tipo de actividades, aparte de que se recupera parte de la ciudad. Otro ejemplo lo tenemos en Barcelona con los Juegos Olímpicos, antes del 92 y después. Tan bien se podrían citar Exposiciones Universales, Juegos Olímpicos o Capitalidades Europeas de la cultura como fue Salamanca 2002, todo dotado de mucho dinero, donde se recuperó la cárcel, la rúa. En Zamora tuvimos, a otro nivel, las Edades del Hombre que sirvieron para recuperar la catedral, su entorno, iglesias y batir todos los record de visitantes. Esto indica que algo bien hecho funciona. Aprovechando la presencia de Coomonte en la sala, recuerda la Bienal de Escultura, del año 86, que sirvió para sentar las bases del eje del Duero, de la recuperación de Baltasar Lobo y se utiliza la ciudad como un espacio expositivo y como la ciudad se enriquece por el mero hecho de que hay esculturas, intervenciones e ideas que están viniendo de fuera y se quedan en Zamora para enriquecer la ciudad; un ejemplo lo tenemos en la plaza de Cristo Rey y cosas así. Tanto en las Edades del Hombre como en la citada Bienal de Escultura la ciudad disfrutó de dichos eventos. Se podrían repetir o promover. Lo que es un error es la política que tenemos últimamente de hacer, hacer pero no llenar de contenido. Otro ejemplo de ello es IFEZA, con una fuerte inversión y queda vacío. Se hace un centro ferial, sin contenido durante años, y que necesita al cabo de años otra inversión para restaurarlo aunque no ha tenido contenido. Si llevamos esto a las Aceñas pues, tenemos el mismo tema. Prefiere una ruina bien conservada que no una restauración sin sentido. Esto se puede llamar gestión cultura o urbanística, todo depende. Su concepto es habitar la ciudad; por ejemplo en Semana Santa la gente sale a la calle, los ciudadanos habitan la ciudad, la disfrutan o la sufren; en San Pedro, con la feria de la cerámica, la gente sale a la calle incluso los vendedores duermen allí. Todo esto habría que promoverlo, desarrollarlo, potenciarlo; esa convivencia, la participación y sobre todo considerar la ciudad como un patrimonio colectivo. También se debería dotar a la ciudad de infraestructuras importantes; así como los aficionados al football tiene un campo, los aficionados a la música podrían pedir un Auditorio. Se hablaba de un circuito de velocidad para la provincia de Zamora también de un canal olímpico de piragüismos, en Zamora con campeones en esa categoría, que no tenemos un canal para practican y tenemos un río hermoso. Se habla de un nuevo puente. Habría que proponer nuevos puentes no sólo uno, tampoco necesariamente para tráfico rodado; se podrían hacer peatonales y recuperar márgenes del río. Pero siempre hay tener un planteamiento serio, claro y a largo plazo. No es sólo hacer obras.


El moderador del Foro, Christoff, agradece a los ponentes sus respectivas actuaciones, todas muy interesantes, que hacen mención a cuatro temas: el poder político, poderes ocultos detrás de él, espacio público y el tema de la identidad. Cuenta que en Berlín, después de la caída del muro en el 89, había mucho debate sobre qué hacer con la ciudad, sobre el modelo de ciudad. Hubo reuniones entre arquitectos, los inversores y personal del Ayuntamiento. El Ayuntamiento de Berlín tiene una figura muy poderosa similar a un secretario de Estado como responsable de urbanismo y arquitectura de la ciudad. Los inversores pedían cosas más grandes y otros espacios y contestó el responsable del Ayuntamiento: Uds. hagan pero nosotros vamos a decidir lo que se hace, cómo se hace y quién lo hace. Esto lo digo por lo del poder y quien debe mandar realmente. Sobre el tema del espacio público, está en un proceso de desaparición ya que el que más frecuentado no es un espacio público sino privado: el del centro comercial donde va la gente que antes paseaba por santa Clara. Hoy en día, el sábado por la tarde se encuentran en el centro comercial. Hay que pensar, con estas circunstancias, qué es espacio publico y lo que podemos hacer. Sobre la identidad, categoría que buscan todas las ciudades. Interviene José Maria que considera que la identidad es muy importante porque su falta indica una falta de conciencia y viceversa. Christoff insiste en que las ciudades están a la busca de identidad con edificios singulares como Guggenheim y con arquitectos estrella.

Posteriormente se entre en el debate con el público.

Conferencia del grupo independiente ADEIZA en el Ayuntamiento de Zamora sobre “Modelo ciudad y urbanismo”


 
 
 
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